Economía

El lado B del carry trade: por qué Tokio se volvió la ciudad más barata del mundo

Un yen débil y el carry trade global convirtieron a Tokio en la capital desarrollada más económica. Pero una repatriación masiva de capitales podría revertir esta tendencia y generar turbulencias.

Publicado el 22 de julio de 2026, 08:30 hs

Vista nocturna de Tokio con rascacielos iluminados y monedas de yen flotando en primer plano
Ámbito — Economía

Un combo inusual de política monetaria japonesa, inflación global y estrategias de inversores internacionales convirtió a Tokio en la capital más barata del mundo entre las economías desarrolladas. Según un reciente informe de The Economist, el costo de vida en la ciudad japonesa quedó por debajo de ciudades como Nueva York, Londres, París o Zúrich.

El fenómeno tiene mucho que ver con el comportamiento del yen. Durante años, el Banco de Japón mantuvo tasas de interés cercanas a cero (e incluso negativas), mientras que en Estados Unidos y Europa los bancos centrales subían agresivamente sus tasas para combatir la inflación post-pandemia. Esa brecha generó una oportunidad de manual: el famoso carry trade.

¿Qué es el carry trade y por qué importa?

Básicamente, consiste en pedir prestado en una moneda con tasas bajas (el yen) y usar ese dinero para invertir en activos denominados en monedas con tasas más altas (dólar, euro, real brasileño, etc.). Los inversores se beneficiaban del diferencial de tasas y, mientras el yen no se apreciara fuerte, la jugada era redituable.

Se estima que entre 2022 y 2024 se movieron billones de dólares a través de esta estrategia. Fondos de cobertura, bancos de inversión y hasta inversores minoristas entraron al juego. El resultado: el yen se depreciaba cada vez más, haciendo que todo en Japón pareciera increíblemente barato para quien pagaba en dólares o euros.

Un café en Shibuya que antes equivalía a 6 dólares pasó a costar 3. Un hotel decente en Shinjuku que en 2019 salía 180 dólares la noche, ahora se consigue por 90. Para los extranjeros con poder adquisitivo en monedas fuertes, Tokio se convirtió en una ganga.

Pero este lado B del carry trade tiene una contracara riesgosa. Cuando el Banco de Japón empezó a insinuar que podía normalizar su política monetaria (subir tasas o reducir la compra de bonos), el yen comenzó a recuperarse. En julio de 2024 vimos un salto abrupto: el dólar/yen pasó de 160 a 140 en pocas semanas. Miles de posiciones de carry trade fueron liquidadas de golpe, generando una ola de volatilidad en los mercados globales.

El riesgo de la repatriación masiva

Lo que viene podría ser aún más disruptivo. Si el Banco de Japón continúa subiendo tasas y los inversores globales deciden repatriar capitales a Japón, el yen se fortalecería aún más. Eso implicaría que los precios en Tokio, medidos en dólares, subirían rápidamente. La “baratija” japonesa podría desaparecer en meses.

Además, muchas empresas japonesas que exportan (Toyota, Sony, Nintendo) verían afectada su competitividad. Un yen más fuerte encarece sus productos en el exterior. Por el lado del turismo, los extranjeros empezarían a sentir que Japón ya no es tan económico.

Desde los foros de inversión y los hilos de Reddit dedicados a macroeconomía, muchos analistas advierten que estamos ante un posible “desenlace” del carry trade más grande de la historia. No sería la primera vez: algo parecido ocurrió en 2008 y en 1998, con consecuencias dolorosas para varios mercados emergentes.

Qué significa esto para Argentina y Latam

Aunque parezca lejano, el movimiento del yen afecta la región. Muchos fondos que hacen carry trade también invierten en bonos argentinos en dólares o en acciones brasileñas. Una liquidación forzada de posiciones puede generar salidas de capitales repentinas de nuestros mercados.

Además, un yen más fuerte suele correlacionarse con un dólar más débil, lo que impacta en el precio de las commodities que exportamos. No es una relación uno a uno, pero sí un factor a monitorear.

En resumen, Tokio barata no es solo una curiosidad turística. Es el síntoma visible de un desequilibrio global que se mantuvo durante años y que ahora parece estar llegando a su punto de inflexión. El lado B del carry trade está por salir a la luz, y como siempre en finanzas, los que menos lo esperan serán los más afectados.

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