Economía

El Gobierno abre créditos en dólares a todas las empresas: qué cambia para el mercado

La medida amplía un esquema que desde 2002 beneficiaba solo a exportadores. Con bancos cargados de liquidez en dólares, la reactivación del crédito podría impulsar la actividad y sumar oferta de divisas en el MULC.

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El Gobierno habilitó créditos en dólares para empresas que no generan divisas

El Gobierno habilitó créditos en dólares para todas las empresas, rompiendo con una restricción que databa de 2002 y que limitaba ese tipo de financiamiento casi exclusivamente a exportadores y firmas con ingresos en moneda extranjera. El objetivo declarado es poner a trabajar la liquidez bancaria ociosa que hoy duerme en las arcas de las entidades.

Según los últimos datos, en julio los bancos acumulaban US$5.365 millones en exceso de reservas en dólares, equivalentes al 11,5% de los depósitos en esa moneda, por encima del encaje obligatorio del 24%. Al 10 de agosto, los depósitos en dólares del sector privado alcanzaban los US$40.330 millones. La norma establece un tope de 15% de esos depósitos por banco para otorgar estos préstamos.

Para muchas empresas locales, endeudarse en dólares se volvió una opción claramente atractiva. La tasa efectiva anual en julio se ubicó en 3,9%, bastante por debajo del 7,2% registrado un año atrás y, sobre todo, muy inferior al costo de financiarse en pesos. Además, como los créditos deben liquidarse en el mercado oficial, una mayor demanda de dólares para préstamos podría terminar traduciéndose en mayor oferta de divisas en el MULC, lo que ayudaría a fortalecer la estabilidad cambiaria en el corto plazo.

La contracara, como en todo ciclo de expansión crediticia, es el componente procíclico. Si la economía se acelera, el crédito crecerá; si luego viene una desaceleración o una devaluación, el endeudamiento en dólares puede volverse una carga pesada para las empresas que no generan ingresos en esa moneda.

En paralelo, el dato de inflación de julio mostró una leve aceleración: el IPC subió 2,1%, por encima del 1,9% de junio. El aumento estuvo impulsado principalmente por los precios estacionales (4,5%), mientras que la inflación núcleo se mantuvo estable en 1,8%. Los analistas coinciden en que no se trata del fin de la desinflación, sino de una pausa dentro de una tendencia que no es lineal. Hacia adelante, el tipo de cambio sigue siendo la variable clave: si la estabilidad cambiaria se mantiene, agosto podría cerrar con una inflación cerca o por debajo del 2%.

En el frente fiscal, la licitación de la semana pasada buscó mantener el equilibrio. El Tesoro adjudicó $4,49 billones frente a vencimientos de monto similar, logrando un rollover de 100,3% sin alterar la liquidez del sistema. La colocación volvió a concentrarse en instrumentos de corto plazo: la Lecap a noviembre captó $3,29 billones con una tasa de 2,11% mensual. En el tramo CER, se colocaron $0,65 billones en la Lecer de enero a CER+4,51%, y los dólar linked sumaron $0,55 billones.

La reactivación del crédito en dólares aparece entonces como una de las apuestas más concretas del momento para motorizar la actividad económica sin generar mayor presión sobre las reservas. Habrá que ver cómo responden las empresas y, sobre todo, cómo se comporta el mercado cambiario en las próximas semanas.

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