El “cuaderno de la contaminación” que sacude Vaca Muerta y pone en jaque la causa COMARSA
Un cuaderno manuscrito del dueño de la empresa que manejaba basureros petroleros en Neuquén revela maniobras para ocultar pasivos ambientales, vínculos con gobernadores y funcionarios, y una estrategia de simulación. El TSJ debe decidir si el caso llega a juicio oral o se cierra con probation.
El caso COMARSA se encuentra en un momento decisivo. El Tribunal Superior de Justicia de Neuquén debe resolver si la causa por contaminación peligrosa en Vaca Muerta va a juicio oral y público o si, como piden las defensas, se cierra con una probation que dejaría sin culpables a los imputados.
Lo que hace única a esta historia es la existencia de un documento revelador: el “cuaderno de la contaminación”. En él, de puño y letra de Juan Manuel Luis, fundador y director de la Compañía de Saneamiento y Recuperación de Materiales S.A. (COMARSA), se detallan las maniobras para evitar riesgos judiciales, ocultar el pasivo ambiental y mantener el negocio de los residuos petroleros a pesar de la acumulación ilegal de más de 300.000 metros cúbicos de desechos tóxicos.
Según Canal Abierto, que tuvo acceso exclusivo a la copia digital del cuaderno (ya validada por pericia caligráfica), Luis anota estrategias concretas. Una de ellas menciona directamente al fiscal general de Neuquén, José Ignacio Gerez: “Gestionar el frente judicial. Retrasar o que descarten presentación de cargos. En 2 años prescribe, si se presentan cargos se reinicia el plazo (Habló con Gerez)”.
También aparecen referencias a dos gobernadores: Jorge Sapag (JAS) y el actual, Rolando “Rolo” Figueroa, además del intendente de Neuquén, Mariano Gaido. Las anotaciones hablan de “pedir cobertura”, de “poner plata” para salir del negocio “con todo limpio” y de planes de remediación que serían pura “ficción” para dar “apariencia de que vamos a estar cumpliendo” y “evitar dolo”.
COMARSA se instaló en 2014 en un predio del Parque Industrial Neuquén para recibir residuos del fracking. Acumuló miles de metros cúbicos de material contaminante a cielo abierto, sin impermeabilización ni tratamiento, a metros de barrios urbanos. La causa penal se abrió en 2020 por denuncia de la Asociación Argentina de Abogados y Abogadas Ambientalistas y la APDH, con el acompañamiento de la Confederación Mapuche de Neuquén y otros colectivos que denuncian la “zona de sacrificio” que se convirtió la provincia.
Los imputados son Juan Manuel Luis, Héctor Basilotta y Federico Ponce. Se los acusa de contaminación peligrosa para la salud pública y de entregar certificados falsos de tratamiento para seguir recibiendo residuos de las petroleras. El juez de Garantías otorgó probation en marzo de 2026, pero el Tribunal de Impugnación revocó esa decisión y ordenó avanzar al juicio oral. Ahora todo depende del TSJ.
El cuaderno fue secuestrado en un allanamiento en Buenos Aires y peritado por María Agustina Lázaro, quien confirmó la autoría de Luis. Un informe experto de Pedro Biscay, consultor en crimen organizado financiero, concluye que existe un plan con ingeniería societaria y financiera para manejar los pasivos ambientales de las plantas de Neuquén y Añelo, basado en simulaciones y relaciones entre el mundo empresarial y político.
“El caso COMARSA no es uno más. Es un leading case en materia de persecución penal de la dimensión económica de los delitos ambientales”, sostiene Julián Alfie, del INECIP, que actúa como amicus curiae de la querella junto a la FARN.
Tras seis años de instrucción, con pruebas abundantes y este cuaderno que describe de primera mano las conductas imputadas, cerrar la causa con probation sería visto por las querellas y los vecinos como una burla. La decisión del TSJ no solo definirá el futuro de los imputados, sino también si Neuquén está dispuesta a investigar seriamente los costos ambientales y sociales del modelo extractivo que sostiene su economía.