El consumo cayó 2,2% en mayo y acumula seis meses de baja: la preocupación de los empresarios
Según datos del INDEC, el consumo registró su sexta caída consecutiva en mayo. Supermercados y autoservicios mayoristas señalan a la debilidad de la demanda como el principal freno a su actividad.
El consumo volvió a caer en mayo y marcó su sexta baja consecutiva. Según los datos del INDEC, la actividad del sector comercial minorista retrocedió un 2,2% respecto al mismo mes del año anterior. Es una tendencia que ya preocupa seriamente a los empresarios, que ven en la debilidad de la demanda el principal obstáculo para expandir sus negocios.
La última Encuesta de Tendencia de Negocios del INDEC, que releva a supermercados y autoservicios mayoristas, confirma lo que se venía sintiendo en las calles y en las cajas registradoras: la gente está comprando menos. Para el 62% de los consultados, el bajo nivel de consumo es el factor que más limita su capacidad de crecer en los próximos meses.
Este dato no es aislado. Lleva medio año de contracción y se suma a un contexto de inflación que, aunque desaceleró, sigue mordiendo el poder adquisitivo de los salarios. Los aumentos de precios en alimentos y bebidas, aunque más moderados que en 2023, siguen pesando en el presupuesto familiar. Y cuando el sueldo no alcanza, lo primero que se recorta es el consumo discrecional.
Los empresarios del sector no lo dicen con eufemismos. Identifican claramente a la demanda como el cuello de botella. No es un problema de oferta ni de logística: simplemente hay menos gente dispuesta o con capacidad de comprar más allá de lo básico. Eso se traduce en góndolas más vacías, menos reposición y, en algunos casos, reducción de personal o de horarios.
Hay que mirar el dato con perspectiva. La caída interanual del 2,2% en mayo es levemente menor a la de abril, lo que algunos analistas interpretan como una posible estabilización. Sin embargo, seis meses seguidos en rojo configuran un panorama preocupante para el sector comercial, que representa una parte importante del empleo privado en las ciudades.
Desde los barrios, la sensación es similar. En los autoservicios de barrio y en las cadenas medianas, los dueños cuentan que los clientes estiran los productos, buscan segundas marcas y postergan compras que antes hacían sin pensarlo dos veces. El "modo ahorro" se instaló y no parece que vaya a revertirse en el corto plazo.
El gobierno, por su parte, insiste en que la estabilización macroeconómica es la base para una futura recuperación del consumo. Pero para los empresarios que hoy tienen que pagar sueldos, alquileres y proveedores, esa recuperación parece todavía lejana. La encuesta del INDEC es, en ese sentido, una foto clara del presente: la demanda está débil y eso frena todo lo demás.
Lo que viene es incierto. Algunos esperan que la baja de la inflación y una posible recomposición salarial en paritarias empiecen a destrabar el consumo en el segundo semestre. Otros, más cautos, creen que hasta que no haya una señal clara de mejora en el poder de compra, los números seguirán en rojo.
Por ahora, la tendencia es clara: seis meses de caída en el consumo no son un mal mes, son un problema estructural que los empresarios ya están sintiendo en sus balances y que, tarde o temprano, el resto de la economía va a terminar pagando.