El Club de París impulsa reformas para acelerar reestructuraciones de deuda
El Club de París busca agilizar su marco común implementado en 2020, que ya permitió reestructurar más de u$s45.000 millones. Las mejoras apuntan a hacer más eficientes los procesos para países de bajos ingresos.
El Club de París, el grupo informal de acreedores oficiales más importante del mundo, anunció que está trabajando en modificaciones a su Marco Común para agilizar las reestructuraciones de deuda de países de bajos ingresos. El anuncio se produce luego de que el mecanismo, puesto en marcha en 2020 en plena pandemia, ya haya facilitado la reestructuración de más de 45.000 millones de dólares en deuda externa.
El Marco Común fue una respuesta coordinada de los países ricos ante la crisis generada por el COVID-19. Por primera vez, incluyó a potencias emergentes como China e India en las negociaciones, rompiendo con la tradición de que solo participaran los acreedores tradicionales del G7 y otros europeos. Desde entonces, se aplicó en casos como Zambia, Chad, Etiopía y Ghana, aunque con tiempos que muchos consideraron excesivamente largos.
"Creemos que el marco ha demostrado su valor, pero también hemos identificado áreas donde podemos mejorar la velocidad y la predictibilidad", señalaron fuentes del Club de París. Entre los cambios que se analizan figuran plazos más acotados para las evaluaciones de sostenibilidad de la deuda, mayor claridad en los criterios de "tratamiento comparable" (el principio que obliga a que todos los acreedores, incluidos los privados y China, acepten condiciones similares) y mecanismos para evitar que una sola parte bloquee indefinidamente un acuerdo.
La lentitud de algunos procesos ha sido criticada tanto por los países deudores como por organismos como el FMI y el Banco Mundial. Zambia, por ejemplo, tardó casi cuatro años en completar su reestructuración, un retraso que complicó su acceso a nuevos financiamientos y afectó su recuperación económica post-pandemia.
Los cambios que se discuten no alteran la esencia del Marco Común, pero buscan hacerlo más operativo en un contexto donde la deuda externa de los países en desarrollo alcanzó niveles récord. Según datos del Banco Mundial, más de 60 naciones de ingresos bajos y medios están en situación de deuda "altamente riesgosa" o ya en distress.
Argentina no forma parte directa de este marco, ya que no califica como país de bajos ingresos, pero cualquier modificación en las prácticas del Club de París suele tener repercusiones indirectas en las negociaciones que mantiene nuestro país con el FMI y con acreedores bilaterales. Históricamente, el Club de París ha sido un actor clave en los acuerdos de deuda argentina, habiendo reestructurado miles de millones en varias oportunidades desde los años 80.
Desde el lado de los países acreedores, el principal desafío sigue siendo China, que se ha convertido en el mayor prestamista bilateral del mundo en desarrollo. Beijing ha participado del Marco Común, pero con reticencias y en algunos casos exigiendo condiciones particulares que complicaron las negociaciones.
Las reformas que se están discutiendo se espera que sean presentadas formalmente en los próximos meses, con el objetivo de que estén operativas antes de fin de año. Representantes de Francia, que actualmente preside el Club de París, han mantenido reuniones técnicas con el FMI y el Banco Mundial para alinear los cambios con las políticas de ambos organismos.
Para los países de bajos ingresos, una reestructuración más rápida podría significar la diferencia entre una década perdida y una recuperación más ordenada. En un mundo donde los shocks climáticos, las guerras y las crisis globales se suceden con frecuencia, contar con herramientas de deuda más ágiles ya no es solo una cuestión financiera, sino de supervivencia económica.