El BCE alerta que los aranceles de Trump aumentan la incertidumbre global
Emmanuel Moulin, director general de la Tesorería francesa, advirtió que las medidas proteccionistas de Donald Trump no favorecen el crecimiento y generan mayor inestabilidad económica mundial. El Banco Central Europeo coincide en que la incertidumbre es el principal riesgo.
El Banco Central Europeo (BCE) volvió a poner el foco en un riesgo que ya se venía cocinando: los aranceles impulsados por Donald Trump están aumentando la incertidumbre en la economía mundial y complicando las proyecciones de crecimiento tanto en Europa como en Estados Unidos.
Emmanuel Moulin, director general de la Tesorería francesa y una de las voces más escuchadas en los círculos económicos europeos, fue contundente: "Los aranceles impuestos por Estados Unidos no favorecen el crecimiento". Sus declaraciones se dieron en el marco de una reunión en la que se analizó el impacto de las políticas comerciales de la nueva administración estadounidense.
Moulin recordó que Trump debería respetar el acuerdo de Turnberry, el pacto alcanzado en 2019 durante su primera presidencia que buscaba evitar una escalada de tensiones comerciales entre Estados Unidos y la Unión Europea. Según el funcionario francés, volver a la lógica de los aranceles generalizados contradice el espíritu de ese entendimiento y genera un clima de imprevisibilidad que termina afectando a todos.
Desde el BCE coinciden en el diagnóstico. Los economistas del organismo ven en la incertidumbre comercial uno de los principales frenos al crecimiento europeo. La volatilidad en los mercados, la dificultad para planificar inversiones a mediano plazo y el encarecimiento de las cadenas de suministro ya se están sintiendo en sectores clave como el automotriz, la química y la energía.
Lo que más preocupa a los técnicos europeos es que esta incertidumbre no es solo un tema de corto plazo. Cuando las empresas no saben si mañana habrá un nuevo arancel del 10 %, 25 % o 60 % sobre sus productos, tienden a postergar decisiones de inversión. Eso se traduce directamente en menos empleo, menos innovación y un crecimiento más lento de lo previsto.
En paralelo, el BCE mantiene su política de recortes graduales de tasas, pero reconoce que el panorama externo se está complicando más rápido de lo esperado. La combinación de aranceles, posibles represalias europeas y una guerra comercial que parece reactivarse genera un escenario donde la inflación importada podría volver a aparecer justo cuando Europa intentaba dejar atrás la etapa de precios altos.
"La incertidumbre es el enemigo número uno de la inversión", resumió un técnico del BCE que pidió no ser identificado. Y los números lo respaldan: las últimas encuestas a empresarios europeos muestran una caída abrupta en las expectativas de inversión para 2025 precisamente en aquellos países más expuestos al comercio con Estados Unidos.
Desde Buenos Aires, el impacto se siente de manera indirecta pero real. Argentina, como gran exportadora de commodities, podría verse beneficiada si China decide comprar más soja y maíz para compensar una eventual caída en sus compras a Estados Unidos. Pero al mismo tiempo, una desaceleración global fuerte terminaría afectando los precios de las materias primas y complicando las cuentas públicas locales.
El mensaje de Moulin y del BCE es claro: volver a la lógica de los aranceles como herramienta principal de política comercial no solo no ayuda a Estados Unidos, sino que termina siendo un problema colectivo. Y en un mundo ya de por sí frágil, agregar más incertidumbre no parece la mejor receta.