Economía

Dólar: ya se conoce el techo de la banda para fines de agosto, ¿hasta dónde puede subir?

Con el IPC de junio en 1,9%, el crawling peg define un techo cercano a los $1.900 para el dólar mayorista a fin de mes. El REM del BCRA proyecta un valor por debajo, lo que genera dudas sobre la tensión cambiaria.

Publicado el 14 de julio de 2026, 19:05 hs

Gráfico del dólar oficial con banda cambiaria y flecha ascendente hacia $1.900
Ámbito — Economía

El dato de inflación de junio, que cerró en 1,9% según el INDEC, no solo marcó el pulso de los precios sino que también definió el próximo ajuste del esquema cambiario. Con el crawling peg vigente, el techo de la banda cambiaria para el último día hábil de agosto se acerca a los $1.900 para el dólar mayorista.

Este nivel surge de aplicar el ajuste diario del 2% (o el que corresponda según el dato de IPC) sobre el valor actual. Si bien el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que publica el Banco Central sigue proyectando un dólar mayorista por debajo de esa marca para fin de mes, la brecha entre la referencia oficial y las expectativas del mercado genera ruido.

¿Qué dice el REM?

Según la última encuesta, los analistas esperan que el dólar mayorista cierre agosto en torno a los $1.870-$1.880. Es decir, por debajo del techo de la banda. Esto sugiere que, al menos en el papel, el BCRA mantendría cierto control sobre la cotización sin necesidad de intervenir de manera agresiva.

Sin embargo, la realidad del mercado muestra tensiones. La demanda de dólares por parte de importadores, sumada a la estacionalidad de la oferta agropecuaria (que aún no termina de despegar con fuerza), mantiene presión sobre las reservas. En los últimos días, el dólar blue y los financieros (MEP y CCL) volvieron a mostrar movimientos alcistas, aunque sin llegar a los picos de tensión de meses anteriores.

Desde el equipo económico insisten en que el esquema de bandas es “creíble” y que no se modificará. El crawling peg del 2% mensual busca anclar expectativas y evitar una devaluación brusca. Pero los economistas independientes advierten que si la inflación no baja de manera más contundente, esa banda puede convertirse en un techo demasiado bajo.

El detalle que pocos mencionan

El techo de $1.900 no es solo un número técnico. Marca un límite psicológico para el mercado. Si el dólar mayorista se acerca demasiado a esa referencia, es probable que veamos un aumento en la demanda de cobertura, lo que a su vez podría presionar aún más los dólares paralelos. Ya ocurrió en mayo, cuando la brecha se amplió por encima del 40% antes de que el BCRA saliera a intervenir.

Por ahora, el Central mantiene su estrategia de acumular reservas, aunque a un ritmo más lento que en los primeros meses del año. Las liquidaciones del agro siguen siendo clave: si la soja no entra con más fuerza en julio y agosto, el panorama cambiario puede complicarse antes de lo esperado.

¿Hasta dónde puede subir?

La pregunta del millón. Si el REM se equivoca y el dólar mayorista toca el techo de la banda, el BCRA tendría dos opciones: dejar que opere dentro del corredor o intervenir vendiendo reservas. Históricamente, la autoridad monetaria ha defendido la zona de no intervención superior, pero con reservas netas todavía en terreno negativo, esa defensa no es ilimitada.

Algunos analistas creen que el techo real podría estirarse hasta $1.920-$1.950 si la inflación de julio y agosto se mantiene en torno al 2%. Otros, más optimistas, sostienen que con buena liquidación de divisas el tipo de cambio mayorista puede cerrar el mes cerca de $1.880, dejando un colchón de casi $20 respecto al techo.

Lo concreto es que el mercado ya está mirando ese nivel. Los futuros de dólar en el Rofex muestran posiciones que anticipan una suba moderada pero constante. Y los importadores, que vienen demorando pagos, podrían apurar las compras si ven que la brecha se estrecha.

El contexto más amplio

Este movimiento ocurre en un momento en que el Gobierno busca enviar señales de estabilidad cambiaria de cara a las negociaciones con el FMI y a la posible llegada de inversiones. Una corrida contra el techo de la banda sería un mal mensaje. Por eso, aunque públicamente se habla de “normalización”, en los despachos oficiales se sigue con atención cada movimiento del dólar.

En resumen, el techo de $1.900 ya está marcado en el calendario. Si el IPC de los próximos meses coopera y la liquidación agropecuaria mejora, es probable que el dólar mayorista se mantenga por debajo. Pero si la inflación se empecina o la entrada de dólares se frena, ese techo podría convertirse en el próximo punto de tensión del plan económico.

El dato de inflación de julio, que se conocerá a mediados de agosto, será clave para ajustar las expectativas. Hasta entonces, el mercado seguirá mirando con lupa cada suba del blue y cada movimiento en las reservas del BCRA.

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