Déficit comercial de EE.UU. se dispara: el dato que complica a Trump y la IA explica parte
El déficit comercial estadounidense alcanzó su nivel más alto en más de un año. Empresas acumularon importaciones para anticiparse a los aranceles y la inversión en inteligencia artificial impulsó compras de bienes de capital.
El déficit comercial de Estados Unidos registró en abril su peor dato en más de un año, según informó el Departamento de Comercio. La brecha entre lo que el país importa y lo que exporta se amplió hasta los 76.300 millones de dólares, un salto significativo respecto al mes anterior y el más alto desde febrero de 2023.
Lejos de ser un dato aislado, el incremento responde a una movida defensiva de las empresas. Ante la perspectiva de nuevos aranceles impulsados por la administración Trump, muchas compañías decidieron adelantar compras para evitar posibles escaseces o subas de precios en bienes críticos. Es la clásica estrategia de stockpiling que suele aparecer cuando se anuncian medidas proteccionistas.
Pero no todo el aumento se explica por el temor a los aranceles. Una parte relevante del salto en las importaciones tuvo que ver con la fiebre de la inteligencia artificial. Las inversiones en data centers, chips y equipamiento especializado dispararon la demanda de bienes de capital importados, especialmente de Asia. Ese detalle no es menor: muestra cómo la carrera tecnológica actual está modificando incluso los números macro más tradicionales.
Desde la perspectiva de Trump, el dato cae como un balde de agua fría. Durante toda su campaña y su primer mandato, el expresidente (y actual candidato) hizo del déficit comercial uno de sus caballos de batalla. “Estamos perdiendo con China, con Europa, con todos”, repetía. El argumento era que los aranceles y una política más agresiva revertirían esa tendencia. Los números de abril sugieren que, al menos en el corto plazo, está ocurriendo lo contrario.
Economistas consultados por medios especializados coinciden en que este tipo de picos suelen ser temporales. Una vez que las empresas terminan de rellenar sus inventarios, las importaciones deberían moderarse. Sin embargo, el componente de inversión en IA parece más estructural. Si la tendencia de construir cada vez más infraestructura para modelos de lenguaje y entrenamiento de algoritmos se mantiene, es probable que veamos importaciones elevadas de semiconductores, servidores y equipamiento durante varios trimestres más.
El dato también reaviva el debate sobre cuánto control real tiene un gobierno sobre el déficit comercial. En un mundo donde las cadenas de suministro son globales y donde la tecnología avanza más rápido que las políticas comerciales, los aranceles pueden generar efectos no deseados. En este caso, aceleraron compras que de todas formas iban a ocurrir, solo que antes.
Para el lector que sigue la evolución de la inteligencia artificial, el mensaje es claro: lo que pasa en los laboratorios de OpenAI, Anthropic o Google DeepMind ya no es solo noticia de tecnología. Termina impactando en la balanza comercial de la primera potencia mundial. Y eso, para bien o para mal, termina afectando a todos.
El próximo dato de mayo será clave para ver si se trata de un pico aislado o el comienzo de una nueva normalidad marcada por la combinación de proteccionismo y boom de IA. Mientras tanto, las empresas siguen acumulando stocks y los servidores de los nuevos modelos siguen llegando en contenedores desde Taiwán y Corea del Sur.