Economía

De Brasil a Japón: la ola de rechazo global a los nuevos aranceles de Donald Trump

Los gravámenes de entre 10% y 12,5% entraron en vigor este viernes y generaron rechazo inmediato de varios países. Brasil, Japón, la UE y otros anticiparon negociaciones y cuestionaron los argumentos de Trump sobre trabajo forzoso.

Publicado el 24 de julio de 2026, 13:35 hs

Mapa mundial con banderas de Brasil, Japón, China y Estados Unidos marcadas con iconos de aranceles y protestas
Ámbito — Economía

Los nuevos aranceles de Donald Trump, que oscilan entre el 10% y el 12,5% según el país, entraron en vigor este viernes tras la expiración del gravamen global temporal del 10%. La medida, que reemplaza el esquema anterior, ya generó una ola de rechazos que va desde Brasil hasta Japón, pasando por la Unión Europea y otros socios comerciales clave.

Brasil fue uno de los primeros en reaccionar con dureza. El gobierno de Lula da Silva calificó la decisión como "unilateral e injustificada" y anticipó que buscará una negociación bilateral inmediata. "No aceptamos que se nos trate como si estuviéramos usando trabajo forzoso", dijo un vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores brasileño, cuestionando directamente uno de los argumentos centrales de la administración Trump para justificar los gravámenes.

Desde Japón, el ministro de Economía, Comercio e Industria expresó "profunda preocupación" y señaló que el país asiático ya inició contactos diplomáticos para mitigar el impacto. Tokio, que mantiene un superávit comercial significativo con Estados Unidos, ve en estos aranceles una amenaza directa a su industria automotriz y electrónica, dos pilares de su economía.

La Unión Europea también salió al cruce. Bruselas anunció que evaluará medidas de reciprocidad si las conversaciones no avanzan rápidamente. "Este tipo de acciones proteccionistas no ayudan a nadie, ni siquiera a los trabajadores estadounidenses", sostuvo un funcionario europeo en una conferencia de prensa.

Los nuevos aranceles reemplazan el gravamen temporal del 10% que había sido implementado como medida de presión durante las primeras semanas de la nueva administración. Según la Casa Blanca, el objetivo es combatir lo que denominan "prácticas desleales" y proteger la industria local. Sin embargo, analistas internacionales coinciden en que la medida podría generar una escalada en las tensiones comerciales globales.

En América Latina el impacto se siente de cerca. Argentina, que mantiene un delicado equilibrio económico, observa con atención cómo se desarrollan las negociaciones. Aunque nuestro país no está directamente en la mira de los nuevos porcentajes más altos, cualquier disrupción en las cadenas globales de suministro termina afectando las exportaciones de soja, litio y otros commodities que enviamos al mundo.

Desde el lado argentino, fuentes del Ministerio de Economía indicaron que se está monitoreando la situación para evaluar posibles efectos en las pymes exportadoras. "Lo que pase con Brasil y la UE termina impactando en nuestra competitividad regional", explicaron off the record.

Expertos en comercio internacional advierten que esta ronda de aranceles podría ser solo el comienzo. Trump ya había anticipado durante la campaña que su política sería de "América primero" sin complejos. Ahora, con la medida en marcha, varios gobiernos se preparan para una larga temporada de negociaciones, contramedidas y, posiblemente, represalias.

El detalle que pocos mencionan es que estos aranceles llegan en un momento de fragilidad económica global. La inflación que aún no termina de bajar en varios países, sumada a la incertidumbre generada por la guerra en Ucrania y las tensiones en Medio Oriente, hace que cualquier sacudida comercial se sienta con más fuerza.

Mientras tanto, en Wall Street las reacciones fueron mixtas. Algunos inversores celebran la protección a la industria local, pero los que operan con cadenas de suministro globales ya empiezan a ajustar sus proyecciones a la baja.

Lo que viene es una pulseada que recién empieza. Brasil, Japón, Europa y varios países más ya marcaron su posición: no van a aceptar pasivamente esta nueva capa de barreras. Las próximas semanas definirán si se llega a acuerdos bilaterales o si entramos en una nueva etapa de fragmentación comercial mundial.

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