Economía

Crisis en el comercio porteño: casi 300 locales vacíos en las arterias principales de CABA

Los locales vacíos en las principales avenidas de Buenos Aires crecieron 22,3% en un año. Avenida Cabildo lidera el ranking con el doble de inmuebles desocupados, seguida de Santa Fe. Un espejo de la crisis que vive el consumo.

Publicado el 13 de julio de 2026, 21:20 hs

Locales comerciales vacíos con carteles de alquiler en avenida porteña
Ámbito — Economía

Los números duelen y son difíciles de ocultar. Según un relevamiento reciente, en las principales arterias comerciales de la Ciudad de Buenos Aires ya hay casi 300 locales vacíos. La cifra representa un aumento del 22,3% respecto al mismo período del año pasado y un 5,1% más que en el bimestre anterior.

La avenida más golpeada es Cabildo, en Belgrano. Ahí la cantidad de inmuebles vacantes se duplicó en doce meses. Le sigue de cerca la avenida Santa Fe, también en el mismo barrio, que históricamente fue uno de los corredores comerciales más vibrantes de la ciudad. Lo que antes era sinónimo de movimiento constante hoy muestra persianas bajas y carteles de "se alquila" que se multiplican.

Este fenómeno no es aislado ni caprichoso. Refleja la combinación explosiva de inflación sostenida, caída del poder adquisitivo y un consumo que se retrajo de forma drástica. Los comercios minoristas, especialmente aquellos que venden productos no esenciales, son los primeros en sentir el impacto. Muchos optan por cerrar o mudarse a locales más chicos y baratos en calles laterales.

Desde los centros de comerciantes de barrio cuentan que la situación es aún más grave de lo que muestran las estadísticas frías. Hay locales que llevan meses vacíos porque los dueños de los inmuebles se resisten a bajar los alquileres a valores realistas. Mientras tanto, los que logran sobrevivir lo hacen ajustando márgenes al mínimo, reduciendo personal o apostando todo a ventas online.

La crisis del comercio minorista no solo deja fachadas vacías. Deja también un cambio en la fisonomía de los barrios. Donde antes había vidrieras iluminadas y gente entrando y saliendo, ahora predominan los locales tapiados o convertidos temporariamente en depósitos. Belgrano, que siempre se jactó de su vida comercial activa, hoy parece un ejemplo concentrado de lo que ocurre en otros puntos de la ciudad.

Algunos analistas señalan que parte de esta vacancia puede ser transitoria. Esperan que con una eventual estabilización económica algunos locales vuelvan a abrir. Pero esa esperanza choca con la realidad de un consumo que no repunta y costos fijos (alquileres, servicios, impuestos) que siguen pesando como una mochila de plomo.

Lo que nadie cuenta en las estadísticas oficiales es el impacto en los pequeños empresarios que pusieron todo en un local que hoy está cerrado. Detrás de cada persiana baja hay historias de deudas, ahorros evaporados y proyectos que quedaron a mitad de camino. La avenida Cabildo, con sus carteles de alquiler multiplicados, es hoy menos un corredor comercial y más un termómetro de una crisis que ya no se puede disimular.

El dato del 22,3% anual de aumento de locales vacíos no es solo una cifra. Es la foto de una ciudad que está perdiendo vitalidad comercial en sus ejes más visibles. Y mientras se discute en otros ámbitos sobre recuperación económica, en las calles de Belgrano y otros barrios porteños la realidad se ve bastante más cruda.

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