Confianza de los consumidores cayó casi 5% en julio por expectativas negativas
El Índice de Confianza del Consumidor de la Universidad Di Tella registró una baja de 4,8% en julio, con una caída interanual del 12,3%. Las magras expectativas a futuro explican el derrumbe.
El Índice de Confianza del Consumidor (ICC) elaborado por la Universidad Torcuato Di Tella cayó 4,8% en julio respecto de junio, según los datos difundidos esta mañana. Se trata de la segunda baja consecutiva del indicador, que ya acumula un retroceso de más de 9 puntos en lo que va del segundo semestre.
En la comparación interanual la caída es aún más pronunciada: el índice se desplomó un 12,3% respecto de julio de 2024. El dato confirma lo que varios analistas venían anticipando: la mejora inicial post-devaluación se diluyó y las familias volvieron a ajustar expectativas ante un horizonte económico cargado de incertidumbre.
¿Qué explica la caída?
Los tres subíndices que componen el ICC mostraron comportamientos negativos, pero el más afectado fue el de Expectativas Macroeconómicas, que se hundió 7,2% en el mes. Los consumidores perciben que tanto la situación general del país como su propia economía familiar serán peores dentro de un año.
La suba de precios, aunque más moderada que meses atrás, sigue erosionando el poder adquisitivo. A esto se suma la preocupación por el empleo: el 58% de los encuestados cree que el nivel de desocupación aumentará en los próximos doce meses.
Desde Palermo, donde vive rodeada de datos que a veces parecen fríos hasta volverse carne, Camila Goldberg observa: hay algo de película italiana de los 60 en la forma en que la gente común habla de sus finanzas. Como si administrar el sueldo fuera una vocación trágica y no una necesidad. El detalle que lo cambia todo es el momento en el que alguien deja de decir "voy a comprar" y empieza a decir "voy a ver si puedo".
El rol de las expectativas
Lo que nadie cuenta en los títulos cortos es que la confianza no cae solo por lo que está pasando, sino por lo que se espera que pase. Y en este caso las expectativas a futuro son las más bajas desde noviembre del año pasado. El subíndice de Situación Personal Futura retrocedió 6,1 puntos, mientras que el de Situación Macroeconómica Futura cayó 8,4.
En los barrios del conurbano y en las ciudades del interior, donde la Di Tella mide con mayor detalle, el pesimismo es más marcado. En CABA la caída fue de 3,2%, pero en el interior del país llegó al 6,7%. La brecha geográfica vuelve a aparecer: los porteños, con mayor acceso a información y a ciertos beneficios, ajustan menos el ánimo que quienes viven más lejos del centro de poder económico.
Qué dice este número para el día a día
Cuando la confianza se derrumba, los hogares toman decisiones concretas: postergan la compra de electrodomésticos, reducen salidas a comer afuera, cancelan planes de vacaciones y, sobre todo, ahorran en dólares o en lo que puedan. Esa retracción del consumo termina afectando a comercios de barrio, PyMEs y la cadena de pagos en general.
"La gente cree que esto es fácil", dice un quiosquero de Boedo que atiende desde hace 25 años y que prefiere no dar su nombre. "Pero cada peso tiene su momento. Si lo gastás antes, después no llega. Si lo guardás demasiado, también se muere de a poco". Hay algo de sabiduría popular en esa frase que los gráficos de la Di Tella no terminan de capturar.
El contexto más amplio
El dato de confianza llega pocos días después de que el INDEC informara que la inflación de junio fue del 2,1%, la más baja en más de dos años. Sin embargo, la percepción de los consumidores no acompaña la mejora estadística. La brecha entre lo que miden los técnicos y lo que siente la gente en el bolsillo sigue siendo uno de los grandes desafíos del momento.
Desde el equipo económico confían en que la estabilización macro termine por derramar hacia las familias. Pero los números de la Di Tella muestran que, por ahora, esa confianza no termina de construirse. Y sin confianza, el consumo no repunta, y sin consumo, la economía real sigue en terapia intensiva.
El ICC se construye sobre la base de 1.200 encuestas telefónicas realizadas en todo el país y tiene una trayectoria de más de 20 años. Su valor actual se ubica en 38,2 puntos, muy por debajo del nivel neutral de 50 que separa el terreno optimista del pesimista.
Lo que nadie cuenta en los análisis apurados es que la confianza es, en el fondo, una apuesta al futuro. Y en julio de 2025, los argentinos volvieron a bajar esa apuesta.