Con el Súper RIGI no alcanza: críticas internas y alerta por el "riesgo Manuel Adorni"
Una encuesta interna del establishment muestra una caída de ocho puntos en la imagen presidencial tras la entrevista de Adorni. Empresarios critican el Súper RIGI y evalúan los riesgos de un posible giro político.
El círculo rojo porteño está inquieto. Una encuesta que circuló en las últimas 48 horas entre CEOs, banqueros y consultores muestra algo que hasta hace poco parecía impensable: la imagen positiva del Presidente cayó ocho puntos en apenas dos semanas. El detonante no fue un escándalo ni una medida económica disruptiva, sino la entrevista que dio Manuel Adorni como jefe de Gabinete.
El sondeo, al que accedió El Insignia de manera extraoficial, fue realizado entre 180 tomadores de decisión del establishment económico. El dato más llamativo es que la caída se concentra precisamente en el segmento que hasta ahora era el más tolerante con las idas y vueltas del gobierno: el empresariado mediano y grande que apostó a la desregulación y a la promesa de previsibilidad.
"No es que estén en contra de la estabilidad, pero empiezan a ver que el relato no cierra con la realidad", resume un banquero que pidió no ser nombrado. Y el relato que más se deshilacha es el del Súper RIGI, el régimen de incentivos para grandes inversiones que el gobierno presentó como la piedra angular de su plan económico.
Las grietas dentro del propio equipo
Lo más novedoso es que las críticas ya no vienen solo de la oposición o de los sectores más heterodoxos. Empiezan a escucharse desde adentro. Un dirigente de peso del PRO, cercano al núcleo duro del gobierno, admitió en privado que "el Súper RIGI se vendió como una revolución y terminó siendo un parche más". La queja principal es la falta de claridad en los plazos, los requisitos burocráticos que se mantienen y la sensación de que, una vez más, se privilegia al inversor extranjero por sobre el capital local.
El malestar se profundizó después de que Adorni, en su entrevista del domingo, insistiera en que "todo está funcionando según lo previsto". Para varios empresarios que vienen invirtiendo tiempo y dinero en sondear oportunidades bajo el nuevo régimen, esa frase sonó desconectada. "Es como si nos estuvieran diciendo que el problema somos nosotros que no entendemos", se quejó el dueño de una PyME industrial del cordón norte del Gran Buenos Aires que había confiado en el programa.
El "riesgo Manuel Adorni"
En los grupos de WhatsApp del círculo rojo ya circula un término nuevo: el "riesgo Manuel Adorni". No es un chiste. Se refiere a la posibilidad de que la comunicación oficial, cada vez más rígida y defensiva, termine erosionando la confianza que el Presidente había construido con el mundo de los negocios durante la campaña y los primeros meses de gestión.
"Adorni es leal, es ordenado, pero no tiene olfato político ni sabe cómo se mueve el establishment", diagnostica un ex funcionario de peso que hoy asesora a varias multinacionales. Según esta visión, el jefe de Gabinete estaría sobreactuando el rol de "escudo" del Presidente y, en el camino, estaría aislando a Milei de feedback genuino del sector privado.
La encuesta refleja exactamente eso: mientras la aprobación general del gobierno se mantiene relativamente estable, la nota que le ponen los empresarios a la "gestión de la comunicación y las señales al mercado" cayó de 6,8 a 4,9 en menos de un mes.
¿Giro político a la vista?
El dato más preocupante para el gobierno es que una parte creciente del establishment está empezando a evaluar escenarios alternativos. No necesariamente un cambio de signo político, pero sí un "ajuste de expectativas". Varios fondos de inversión que habían puesto plata en bonos argentinos bajo la lógica de "cuanto peor, mejor para el ajuste" ahora se preguntan si no están frente a un gobierno que, más allá del discurso libertario, termina reproduciendo vicios conocidos: improvisación, centralización de decisiones y dificultad para construir consensos duraderos.
Un industrial del sector metalúrgico lo puso en términos más crudos: "Nosotros no votamos por un show. Votamos por alguien que nos permitiera invertir sin tener que estar todos los días mirando qué tuit salió o qué entrevista dio". Ese hartazgo, según la encuesta, ya es compartido por casi el 40% de los consultados.
Mientras tanto, en Olivos y en el Ministerio de Economía siguen insistiendo en que el Súper RIGI va a traer inversiones "récord" en los próximos meses. La pregunta que cada vez más gente se hace en el círculo rojo es si esas inversiones llegarán antes de que la paciencia del establishment se termine del todo. Por ahora, la respuesta parece inclinarse hacia el "no".
El gobierno tiene aún margen. Pero la encuesta que llegó al escritorio de varios ministros esta semana es una señal clara: con el Súper RIGI solo no alcanza. Hace falta algo más parecido a un plan, y sobre todo, alguien que sepa explicarlo sin que suene a catecismo.