Caputo pone $2 billones del fondo de la ANSES para créditos hipotecarios
El ministro de Economía anunció que los bancos podrán usar parte del Fondo de Garantía de Sustentabilidad para otorgar préstamos a personas físicas. El objetivo es facilitar la compraventa de 18 mil viviendas en medio de la crisis económica.
El ministro de Economía, Luis Caputo, anunció que pondrá a disposición de los bancos $2 billones del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la ANSES para que otorguen créditos hipotecarios a personas físicas.
La medida, que busca impulsar la compraventa de unas 18 mil viviendas, llega en uno de los momentos más delicados del gobierno de La Libertad Avanza, con la economía aún en recesión y las tasas de interés que siguen complicando el acceso al crédito.
Según los detalles del programa, los bancos podrán acceder a esos recursos del fondo soberano —el mismo que respalda el pago de jubilaciones y pensiones— para luego prestarlos a los usuarios. Se trata de una intervención estatal que pocos esperaban de un gobierno que se declara abiertamente liberal.
El Fondo de Garantía de Sustentabilidad es uno de los pilares del sistema previsional argentino. Su uso para financiar hipotecas genera dudas sobre el impacto que podría tener en la sustentabilidad de las jubilaciones a largo plazo, aunque desde el Gobierno aseguran que se trata de una medida acotada y con garantías.
El objetivo declarado es reactivar el mercado inmobiliario, que lleva meses prácticamente paralizado. Con esta inyección de fondos, se espera que los bancos puedan ofrecer tasas más accesibles que las actuales y que miles de familias vuelvan a pensar en comprar una vivienda.
La noticia fue publicada originalmente por Tiempo Argentino el 26 de agosto de 2026. Todavía no se conocen los detalles finos del programa: ni las tasas que se ofrecerán, ni los requisitos para acceder a los créditos, ni el plazo de implementación.
En un contexto donde el salario real sigue golpeado y el poder adquisitivo de los argentinos está bajo presión, este tipo de medidas generan expectativas pero también interrogantes. ¿Alcanzarán $2 billones para destrabar realmente el mercado? ¿Los bancos realmente bajarán las tasas o simplemente tomarán fondos baratos para mejorar su liquidez?
Desde el sector inmobiliario porteño y de grandes ciudades del interior ya se empieza a hablar de un posible repunte en las consultas, aunque todavía es demasiado pronto para medir el impacto real.
Lo cierto es que, más allá de la retórica anti-estado, el Gobierno está recurriendo a una herramienta pública para intentar dar oxígeno a uno de los sectores más castigados por la crisis. Una movida pragmática que muestra los límites de la teoría pura cuando la economía real aprieta.