Caputo tensa la cuerda con la industria: “Tienen que reconvertirse e invertir”
El ministro de Economía rechazó los pedidos de la UIA para aliviar la crisis del sector y les pidió que inviertan y se reconviertan. “Defiendo los intereses de 48 millones de argentinos, no de determinados empresarios”, dijo.
El ministro de Economía, Luis Caputo, endureció su postura frente al sector industrial y rechazó de plano los reclamos de la Unión Industrial Argentina (UIA) para paliar la fuerte crisis que atraviesa el sector manufacturero.
En un tono directo, Caputo sostuvo que su responsabilidad es defender los intereses de los 48 millones de argentinos y no los de “determinados empresarios”. El mensaje cayó como una bomba en el mundo de la producción, que viene reclamando medidas concretas ante la caída de la actividad, el aumento de costos y la retracción del consumo interno.
“El sector industrial tiene que reconvertirse e invertir”, fue la síntesis que dejó el ministro. Según su visión, la salida no pasa por subsidios ni por alivio fiscal temporario, sino por una transformación estructural que permita mayor competitividad a largo plazo.
La tensión se da en un contexto donde la industria acumula meses de caída. Según datos del INDEC, la producción manufacturera viene registrando contracciones mensuales y el uso de la capacidad instalada se mantiene en niveles bajos. Las pymes, en particular, son las más afectadas: muchas redujeron personal, postergaron inversiones y hasta suspendieron turnos.
Desde la UIA venían pidiendo, entre otras cosas, rebajas en las contribuciones patronales, acceso a créditos blandos y una política cambiaria que no castigue tanto las exportaciones. Caputo, sin embargo, cerró la puerta a esas demandas con un argumento que ya se convirtió en su sello: priorizar la estabilidad macroeconómica por sobre los intereses sectoriales.
“Yo no estoy acá para defender a un grupo en particular”, insistió el titular del Palacio de Hacienda. La frase busca posicionarlo como guardián del interés general, aunque genera malestar en un sector que representa alrededor del 16% del PBI y emplea a cientos de miles de trabajadores.
El cruce se produce en un momento clave. El Gobierno busca mostrar que la economía empieza a dar señales de estabilización luego de la fuerte devaluación y el ajuste fiscal, pero la industria sigue sin ver la recuperación prometida. Analistas advierten que, sin un plan específico para la producción, la reconversión que pide Caputo puede terminar siendo simplemente una destrucción de tejido industrial.
Desde el sector empresario responden con datos: las altas tasas de interés, la presión tributaria y la caída del poder adquisitivo complican cualquier plan de inversión. “No se puede pedir que inviertan cuando no hay demanda ni rentabilidad”, sostienen en off the record varios industriales.
Caputo, por su parte, confía en que la baja de la inflación y la llegada de inversiones extranjeras terminarán por traccionar al sector. La pulseada, sin embargo, recién empieza. El ministro dejó clara su posición: la industria deberá adaptarse al nuevo esquema económico o pagar el costo de no hacerlo.