Política

Batacazo de la ultraderecha en Alemania: la crisis política más profunda en décadas

El triunfo de AfD con casi el 44% en Sajonia-Anhalt marca un parteaguas en la política alemana y hunde aún más a los partidos tradicionales. Un sociólogo advierte que el país atraviesa su peor crisis en décadas.

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El resultado electoral en Sajonia-Anhalt sacudió los cimientos de la política alemana. Alternativa para Alemania (AfD), el partido de ultraderecha, se impuso con casi el 44% de los votos, un batacazo que profundiza la crisis de los partidos tradicionales y genera alarma en Berlín y Bruselas.

“Estamos viendo un parteaguas”, advirtió el sociólogo alemán Torge Löding en diálogo con Canal Abierto. Según el investigador, Alemania está viviendo su crisis política más profunda de las últimas décadas, con un sistema de partidos que ya no refleja las demandas de una parte importante de la población.

El ascenso de AfD no es nuevo, pero este resultado lo consolida como la primera fuerza en un estado del este alemán. Los socialdemócratas, los verdes y hasta la CDU de centro-derecha quedaron relegados, en un escenario que obliga a repensar alianzas y estrategias de contención.

Los analistas coinciden en que el voto a AfD expresa descontento acumulado: inflación, migración, costos energéticos y una sensación de distancia entre las élites berlinesas y la realidad cotidiana de regiones industriales en declive. En el este, donde persisten brechas económicas con el oeste, estos sentimientos se expresan con mayor fuerza.

Desde hace años, AfD viene capitalizando el hartazgo con la “gran coalición” y las políticas de la Unión Europea. Su discurso antiinmigración, euroescéptico y contrario a las sanciones que afectaron la economía alemana después de la invasión rusa a Ucrania resonó fuerte en Sajonia-Anhalt.

Los partidos tradicionales ahora enfrentan un dilema complicado. Ninguno quiere coaligarse con AfD, lo que podría llevar a gobiernos minoritarios o a alianzas forzadas que, a su vez, alimentan el relato de “casta” que la ultraderecha tanto repite.

Löding señala que este no es un fenómeno aislado alemán: en varios países europeos se observa un corrimiento hacia la derecha radical, impulsado por crisis económicas, cambios demográficos y desconfianza en las instituciones. Pero en Alemania, con su historia reciente, el avance de AfD genera un debate ético y constitucional que trasciende lo electoral.

Desde Buenos Aires, el resultado invita a reflexionar sobre fenómenos globales que también tocan América Latina. El rechazo a las élites tradicionales y el atractivo de discursos simplificadores no son exclusivos de Europa. En un mundo interconectado, lo que ocurre en Sajonia-Anhalt puede ser espejo —o advertencia— de dinámicas que se repiten en distintas latitudes.

Los próximos meses serán clave. Habrá que ver cómo reaccionan los partidos establecidos: si optan por el aislamiento, por confrontar las ideas de AfD con políticas concretas o si, por el contrario, copian parte de su agenda en un intento de recuperar votantes. La historia europea reciente muestra que ninguna de estas estrategias es sencilla.

Lo cierto es que el “parteaguas” del que habla Löding ya está aquí. La política alemana, durante décadas ejemplo de estabilidad, entró en una zona de turbulencias que obligará a todos los actores a revisar sus diagnósticos y sus herramientas.

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