Política

A cuatro años del atentado a CFK, la investigación sobre instigadores sigue paralizada

Mientras Sabag Montiel y Uliarte cumplen condena, la causa por posibles financistas e instigadores del intento de magnicidio contra Cristina Fernández de Kirchner permanece estancada. Un comunicado de 23 espacios políticos alerta sobre un proceso de disciplinamiento que no se detuvo.

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Consulta ficticia del padrón electoral argentino
(fuente-original)

Se cumplen cuatro años del intento de asesinato contra Cristina Fernández de Kirchner ocurrido el 1 de septiembre de 2022 en la puerta de su departamento en Recoleta. Fernando Sabag Montiel y Brenda Uliarte fueron condenados como autores materiales del hecho, pero la pregunta central sigue sin respuesta: ¿quiénes estuvieron detrás? La investigación sobre posibles instigadores, organizadores y financistas se encuentra prácticamente paralizada.

El proceso judicial que busca determinar si hubo una estructura mayor se ha estancado en los últimos meses. A pesar de las pruebas recolectadas y los indicios que surgieron en los primeros años, no se han producido avances significativos ni detenciones de peso en ese tramo de la causa. Esto genera preocupación en amplios sectores políticos y sociales que ven en la falta de respuestas un mensaje de impunidad.

Un comunicado firmado por 23 espacios políticos, sociales y de derechos humanos advierte que el atentado forma parte de un proceso más amplio de disciplinamiento político que, lejos de haber terminado, continúa operando en la Argentina actual. El texto resalta que el hecho no fue un episodio aislado de dos personas radicalizadas, sino que responde a un clima de violencia discursiva y estigmatización que se venía construyendo desde tiempo atrás.

Desde el kirchnerismo y organizaciones afines sostienen que la parálisis de la causa responde a una decisión política de no avanzar sobre los verdaderos responsables. La defensa de Cristina Kirchner ha insistido en la necesidad de profundizar la pesquisa, señalando conexiones con sectores de la oposición, medios de comunicación y hasta servicios de inteligencia que, según ellos, podrían haber tenido algún grado de involucramiento o conocimiento previo.

Por su parte, desde el gobierno nacional y parte de la Justicia se argumenta que no existen elementos concretos para avanzar más allá de lo ya probado en el juicio contra los autores materiales. La causa principal, que ya tiene sentencia firme, se cerró en ese aspecto, mientras que la investigación complementaria sobre la “pista intelectual” sigue abierta pero sin movimiento visible.

El 1 de septiembre de 2022, Sabag Montiel apuntó con un arma a la vicepresidenta en medio de una multitud que se había congregado para apoyarla. El arma falló y el atentado no se consumó. Aquella imagen dio la vuelta al mundo y generó una fuerte conmoción en la sociedad argentina. Sin embargo, con el paso del tiempo, el caso perdió protagonismo en la agenda mediática y política, algo que para muchos es deliberado.

El comunicado de los 23 espacios sostiene que “el disciplinamiento político sigue vigente” y que el intento de magnicidio fue solo su expresión más extrema. Se menciona la judicialización de la política, el lawfare y el rol de ciertos medios como parte de ese mismo mecanismo que, según el documento, busca condicionar y castigar a los dirigentes populares.

Cuatro años después, la falta de respuestas sobre los instigadores mantiene abierta una herida. Para una parte importante de la sociedad, especialmente en el peronismo y sus aliados, sin verdad completa no habrá reconciliación posible. La pregunta que sigue sin respuesta continúa flotando en el debate público: ¿fue un hecho aislado o hubo una estructura detrás?

Según informó Canal Abierto.

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