Economía

Bancos centrales siguen comprando oro a full: qué dice la nueva encuesta del WGC

El último sondeo del World Gold Council revela que los bancos centrales mantienen un apetito récord por el oro pese a la incertidumbre global. Qué esperan para 2025 y por qué el metal amarillo sigue siendo refugio preferido.

Publicado el 28 de junio de 2026, 16:00 hs

Lingotes de oro apilados en bóveda de banco central con manos sosteniendo una barra

El oro volvió a ser noticia esta semana, pero no por su precio en los mercados spot. Una encuesta del World Gold Council (WGC) mostró que los bancos centrales del mundo mantienen intacto su interés por acumular el metal amarillo, incluso en un contexto de tasas altas y geopolítica volátil.

Según el sondeo anual de expectativas de los bancos centrales, más del 80% de las instituciones consultadas planean aumentar o mantener sus reservas de oro en los próximos 12 meses. Es el porcentaje más alto desde que el WGC comenzó a realizar este relevamiento hace más de una década.

¿Por qué los bancos centrales siguen comprando oro?

Los motivos que repiten los encuestados son tres: diversificación de reservas, protección contra la inflación y hedge geopolítico. En un mundo donde las tensiones entre Estados Unidos y China no aflojan, y donde los países emergentes buscan reducir su dependencia del dólar, el oro aparece como activo neutral y sin riesgo de contraparte.

"Los bancos centrales de mercados emergentes siguen siendo los más agresivos", explica el informe. Países como India, Turquía, Polonia y varios de Medio Oriente han sido compradores netos constantes en los últimos años. China, que no revela sus compras oficiales de manera transparente, se sospecha que también está en esa lista.

El contraste con los inversores privados

Mientras los bancos centrales acumulan, los inversores minoristas e institucionales parecen más tibios. Los flujos a los ETFs de oro físico fueron mixtos durante 2024 y el precio del metal, aunque cerca de máximos históricos, mostró volatilidad importante en los últimos meses.

Esta brecha es interesante: el oro ya no es solo un activo de inversión tradicional. Se convirtió en una herramienta de política monetaria y soberanía económica para muchos países.

Qué esperar para 2025

El WGC anticipa que las compras netas de bancos centrales se mantengan elevadas, aunque quizás por debajo del récord de 2022-2023. La encuesta revela que solo un 7% de los participantes espera vender oro en los próximos años, una cifra bajísima.

Para los inversores individuales, este dato puede servir como señal. Cuando los bancos centrales compran de manera sistemática, suele ser un indicador de desconfianza en el sistema financiero actual o en la sostenibilidad de las deudas públicas. No es una recomendación de compra, pero sí un dato para tener en cuenta en carteras diversificadas.

En la Argentina, donde la inflación y la inestabilidad cambiaria son moneda corriente, el oro ya es parte del menú de muchos ahorristas a través de distintos vehículos (desde lingotes hasta CEDEARs de mineras). La tendencia global refuerza esa intuición local.

El informe completo del World Gold Council se puede leer acá. Los números confirman lo que muchos analistas vienen diciendo en voz baja: el oro no pasó de moda. Simplemente cambió de manos: ahora son los Estados, más que los mercados, los que lo están atesorando.

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