Andy Burnham elimina el IVA de las facturas de luz en Reino Unido: ¿el fin del modelo Thatcher?
El político laborista anunció la quita temporal del IVA en las boletas de electricidad hasta abril, con un ahorro promedio de 45 libras por hogar. La medida marca un quiebre simbólico con el legado neoliberal de Margaret Thatcher.
Andy Burnham, el nuevo líder laborista que asumió con fuerza tras las últimas elecciones en Reino Unido, no perdió tiempo. Una de sus primeras medidas concretas es la eliminación temporal del IVA sobre las facturas de electricidad, que entrará en vigencia de inmediato y se extenderá hasta abril del año próximo.
Según los cálculos oficiales, el ahorro promedio por hogar rondará las 45 libras esterlinas en ese período. No es una fortuna, pero en un contexto de crisis del costo de vida, donde miles de familias británicas vienen ajustando el cinturón desde hace años, el gesto tiene peso tanto económico como simbólico.
La movida va más allá de un alivio puntual. Burnham la presentó como el primer ladrillo de un nuevo modelo que busca conjugar política y economía de una manera distinta. En sus declaraciones, mencionó explícitamente la necesidad de “dejar atrás el legado de Margaret Thatcher”, aquella era de privatizaciones masivas, desregulación y la idea de que el mercado siempre sabe mejor.
Desde los años 80, el sector energético británico fue uno de los más transformados por las políticas thatcheristas. La venta de empresas estatales, la competencia forzada y la lógica de maximizar ganancias para los accionistas terminaron configurando un sistema donde los precios de la luz y el gas responden más a las fluctuaciones internacionales y a los márgenes de las empresas que a las necesidades de la población.
Eliminar el IVA —un impuesto regresivo que afecta por igual a todos los consumidores— es una forma de reconocer que la energía no es un bien de lujo sino un servicio básico. Algo que en Argentina, con nuestra larga tradición de subsidios y tarifas sociales, suena casi obvio, pero que en el Reino Unido representa un cambio de paradigma.
La medida llega en un momento en que los hogares británicos todavía sienten los coletazos de la crisis energética desatada por la invasión rusa a Ucrania. Aunque los precios mayoristas bajaron desde el pico de 2022, las facturas siguen siendo significativamente más altas que hace cinco años. Para los sectores más vulnerables, el invierno se convirtió en una cuenta pendiente que muchos no pueden pagar.
Desde los márgenes, como siempre, uno se pregunta qué dice esto de la época. Internet profundo y foros británicos como el de Mumsnet o Reddit’s r/ukpolitics ya están divididos: hay quienes celebran el alivio fiscal y lo ven como un primer paso hacia políticas más intervencionistas, y quienes lo descartan como populismo barato que no resuelve los problemas estructurales de la red eléctrica ni la dependencia de importaciones.
Burnham, que viene de ser un alcalde con buena imagen en Manchester, parece apostar a que estos gestos concretos y tangibles construyan capital político suficiente para impulsar reformas más profundas. La pregunta que queda flotando es si esta eliminación del IVA será solo un parche hasta abril o el comienzo real de un viraje en la forma en que el Estado británico se relaciona con los servicios esenciales.
Por ahora, el anuncio genera expectativa. 45 libras no cambian la vida de nadie, pero sí pueden hacer que una familia llegue mejor a fin de mes. Y en política, a veces los detalles concretos pesan más que las grandes declaraciones de principios. Como en aquella película de Ken Loach donde el drama cotidiano revela más sobre un país que cualquier discurso desde el Parlamento.