Economía

Alerta económica: la actividad cayó en mayo y junio sigue bajo presión

La economía argentina registró una nueva caída en mayo, peor a lo esperado, y los indicadores adelantados de junio muestran que el consumo y las industrias clave continúan debilitados. Especialistas advierten sobre el impacto en el segundo semestre.

Publicado el 24 de julio de 2026, 08:05 hs

Gráfico descendente de actividad económica con fábricas y carritos de supermercado en tonos oscuros
Ámbito — Economía

La economía argentina no levanta. Según datos oficiales y estimaciones privadas, la actividad económica cayó por segundo mes consecutivo en mayo, un resultado peor al que anticipaban los analistas. Y los primeros indicadores de junio no dan respiro: consumo deprimido, industrias clave en baja y un horizonte que, por ahora, sigue nublado.

El INDEC confirmó que el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) retrocedió 0,4% en mayo respecto de abril. En la comparación interanual, la contracción fue del 2,1%. Es la segunda baja mensual consecutiva después de la caída de abril, lo que confirma que la recesión no fue solo un mal momento aislado del verano.

Los sectores que más arrastraron fueron la industria manufacturera, el comercio y la construcción. El consumo masivo viene golpeado desde hace meses: supermercados y shoppings registran caídas reales de dos dígitos en varios rubros. “La gente está eligiendo qué comprar y postergando todo lo que no es esencial”, resumió un informe de la consultora Orlando Ferreres & Asociados.

En junio la tendencia no mejoró. Los datos de alta frecuencia que siguen las consultoras —tarjetas de crédito, recaudación impositiva, patentamientos y despachos de cemento— muestran que la presión se mantiene. El consumo en supermercados volvió a caer en la primera quincena del mes, y la industria automotriz acumula una retracción de más del 25% interanual.

“Estamos viendo un segundo trimestre mucho más débil de lo que se esperaba a principios de año”, señaló el economista jefe de una de las principales consultoras. La combinación de ingresos reales todavía deprimidos, inflación que aunque bajó sigue alta y crédito prácticamente inexistente para familias y PyMEs explica gran parte del cuadro.

Desde el Gobierno sostienen que se trata de un “ajuste necesario” para estabilizar las cuentas públicas y bajar la inflación. Argumentan que, una vez consolidada esa estabilidad, la economía empezará a recuperarse. Sin embargo, en el sector privado la preocupación crece: si la recesión se extiende demasiado, puede generar un círculo vicioso de menor recaudación, más presión fiscal y menor capacidad de consumo.

Los datos de junio anticipan que el segundo semestre arrancará con el pie izquierdo. Las expectativas de los empresarios, medidas por el Indicador de Confianza Industrial, siguen en niveles bajos. Y en el comercio minorista, la mayoría de los encuestados espera que las ventas sigan cayendo o, en el mejor de los casos, se mantengan planas.

El desafío para los próximos meses es claro: cómo pasar de la estabilización macro a una reactivación que se sienta en el bolsillo de la gente. Mientras tanto, la actividad económica sigue bajo alerta y los números de junio no hacen más que confirmar que el camino de la recuperación será más lento y sinuoso de lo que muchos imaginaban a fin de año pasado.

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