Agro liquidó u$s3.007 millones en junio pero sigue por debajo de 2024
Las cerealeras y aceiteras subieron 12% las liquidaciones respecto a mayo y ya llevan u$s13.300 millones en el primer semestre, aunque el ingreso de dólares se mantiene rezagado frente al año pasado.
Las empresas del complejo agroexportador liquidaron u$s3.007 millones en junio, un 12% más que en mayo, según los datos que difundió la Cámara de la Industria Aceitera y el Centro de Exportadores de Cereales (CIARA-CEC). Sin embargo, el acumulado del primer semestre sigue por debajo de los niveles de 2024, lo que genera preocupación en un sector que sigue siendo el principal aportante de divisas al Banco Central.
En total, entre enero y junio las cerealeras y aceiteras ingresaron u$s13.300 millones, una cifra que refleja la recuperación mes a mes pero que aún no logra compensar la fuerte caída registrada en los primeros meses del año. El dato cobra relevancia en un contexto donde el Gobierno busca acumular reservas y el agro aparece como el motor natural de esa estrategia.
Desde CIARA-CEC explicaron que la suba intermensual se explica por la mayor comercialización de soja y maíz, aunque advirtieron que los volúmenes siguen condicionados por la sequía que afectó la campaña 2024/2025 y por los precios internacionales que no terminan de despegar. "El ingreso de divisas del agro es clave para la economía, pero este semestre se vio afectado por factores climáticos y de mercado", señalaron.
El contraste con el año pasado es elocuente: en el primer semestre de 2024 el sector había liquidado casi u$s4.000 millones más. Esa brecha se siente en el mercado cambiario y en la capacidad del BCRA para intervenir. Aunque el dólar blend y las distintas herramientas de incentivo (como el dólar soja) intentaron acelerar las ventas, el productor sigue guardando parte de la cosecha a la espera de un mejor momento.
Economistas consultados coinciden en que julio podría mostrar una mejora si se acelera la siembra de la nueva campaña y si los precios de la soja se mantienen por encima de los u$s400 la tonelada. De todos modos, advierten que el agro no va a repetir los números récord de años anteriores sin una recomposición de rindes y sin una política cambiaria más estable.
Para el Gobierno, el dato de junio es un alivio parcial. Muestra que el sector responde cuando hay incentivos, pero también pone en evidencia que la dependencia de las divisas del campo sigue siendo altísima. Mientras tanto, en los pueblos del interior y en las cooperativas del norte del país, la falta de dólares se traduce en menos actividad, menos crédito y una cadena de pagos que sigue resentida.
El desafío para la segunda mitad del año es claro: sostener el ritmo de liquidación y evitar que la brecha con 2024 se amplíe aún más. Porque aunque junio trajo una buena noticia, el semestre cierra con sabor a cuenta pendiente para uno de los pocos sectores que, históricamente, siempre termina salvando las cuentas externas.