Notas

Suspenden el desalojo de las comunidades mapuches Lof Kinxikew y Melo en Neuquén

Tras la intervención de la GEOP que cortó cadenas y golpeó a las familias, la Justicia neuquina suspendió la medida. El abogado Virgilio Sánchez confirmó que se considera frustrada la diligencia y se abre la puerta a un posible arbitraje.

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Cinta de vallado policial tensada en primer plano con un patrullero desenfocado al fondo

La noticia llegó esta mañana como un alivio para las comunidades mapuches Lof Kinxikew y Melo, en la zona del Parque Nacional Nahuel Huapi. El desalojo ordenado por la Justicia neuquina fue suspendido después de que el Grupo Especial de Operaciones Policiales (GEOP) no pudiera completar la diligencia.

“No nos vamos, nos quedamos en nuestras rukas”, fue el mensaje que se replicó en las redes tras el anuncio. Noelia Huenumil, inan lonko de la Lof Melo, celebró la suspensión con un “¡Marichiwew!” que recorrió los grupos de apoyo y las comunidades indígenas de la región.

Según Virgilio Sánchez, integrante de la Gremial de Abogados y Abogadas y representante legal de las familias, la Justicia consideró que la medida no se pudo ejecutar en los términos previstos. Por lo tanto, corresponde darla por frustrada y, si se quiere avanzar, solicitar un nuevo mandamiento. Esto implica el retiro de las fuerzas de seguridad, de la familia Broer (demandante) y de sus representantes.

El juez Francisco Astoul Bonorino firmó la resolución que pone en pausa el operativo. Sin embargo, Sánchez aclaró que esta decisión no resuelve el conflicto de fondo ni define la titularidad de las tierras. Se trata de un capítulo más en una disputa que arrastra décadas.

Las tierras en cuestión forman parte del lote pastoril 42. Allí vivieron los antepasados de las Lof Melo y Kinxikew luego de la llamada “Conquista del Desierto”. En 2011 las comunidades recuperaron el territorio y desde entonces lo mantienen en resguardo. El Parque Nacional Nahuel Huapi reconoció su presencia desde antes de 1902. En 2006 el INAI inscribió su personería jurídica y en 2023 les reconoció la ocupación tradicional de esas tierras.

Pese a estos antecedentes, el juez civil hizo caso omiso y ordenó el desalojo. Durante la intervención policial, según denuncias de las familias, se cortaron cadenas y se produjeron golpes contra quienes resistían pacíficamente.

El abogado planteó la posibilidad de avanzar hacia una instancia de arbitraje, amparada en el nuevo Código Procesal de Neuquén. Esta vía permitiría que las partes se sienten a dialogar buscando una solución consensuada, lejos de los tiempos y las limitaciones de un litigio judicial.

Sánchez valoró la movilización social que acompañó a las comunidades y recordó que “los derechos cuando no se ejercen es como si no existieran”. La suspensión del desalojo es vista como una victoria parcial, pero el conflicto territorial sigue abierto.

Desde El Insignia seguimos de cerca estos casos que cruzan derechos indígenas, políticas provinciales y el rol del Estado en la resolución de disputas históricas. La historia de las Lof Kinxikew y Melo es, una vez más, la de una resistencia que busca ser escuchada más allá de los operativos policiales.

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