Economía

Pablo Ginestet (Carbap): “Lamentablemente, otra vez los productores tendrán que arreglarse como puedan”

Con el pronóstico de un Niño fuerte y la nueva campaña a punto de comenzar, el presidente de Carbap alertó por el mal estado de los caminos rurales bonaerenses y la falta de obras hidráulicas. Los productores vuelven a enfrentar el agua sin infraestructura adecuada.

Publicado el

Pablo Ginestet (Carbap): “Lamentablemente, otra vez los productores tendrán que arreglarse como puedan”
La Nación — Economía

El pronóstico de un evento Niño muy fuerte para los próximos meses vuelve a encender las alarmas en el campo bonaerense. Con la nueva campaña agrícola a punto de arrancar, la preocupación principal no pasa solo por el clima, sino por la infraestructura vial y hidráulica que, según advierten desde Carbap, llega en estado crítico.

En diálogo con LA NACION, el presidente de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa, Pablo Ginestet, fue claro: “Lamentablemente, otra vez los productores tendrán que arreglarse como puedan”. La frase resume un diagnóstico que se repite hace años: 120.000 kilómetros de caminos rurales deteriorados, limpieza de canales demorada y obras preventivas que nunca se hicieron a tiempo.

Según Ginestet, durante los últimos meses la entidad mantuvo conversaciones tanto con municipios como con el gobierno de Axel Kicillof. Los resultados fueron escasos. “Se viene una nueva siembra, una nueva campaña y aparece El Niño también. En la agenda de Carbap estamos haciendo mucho hincapié en los municipios con el tema caminos, que es donde más se puede hacer. Lamentablemente, en la mayoría de los caminos rurales se ha hecho muy poco mantenimiento y reparaciones”, explicó.

El dirigente señaló que buena parte de las acciones de los intendentes están enfocadas en evitar que los pueblos queden aislados, pero no en garantizar la transitabilidad de los campos ni la salida de la producción. “Los planes no están direccionados a que puedan trabajar en sus campos y sacar la producción”, lamentó.

Los números son elocuentes: alrededor del 70% de los caminos rurales bonaerenses se encuentra en estado malo o regular, solo un 5% está en muy buenas condiciones y el resto es transitable con limitaciones. En muchas zonas, los productores ya reportan que deben circular a 10 km/h para no dañar la maquinaria o quedar varados.

Las zonas más complicadas incluyen el centro y noroeste de la provincia —Nueve de Julio, Carlos Casares, Henderson, Saladillo, 25 de Mayo y Bolívar— y localidades costeras como San Cayetano y Necochea, donde las lluvias de junio agravaron el panorama. En casi el 80% de las sociedades rurales afiliadas a Carbap hay reclamos activos por el estado de los caminos.

Ginestet recordó que muchas de las tareas preventivas, como el levantamiento de caminos y la limpieza de canales secundarios, debieron ejecutarse durante el verano. “Muchos de los trabajos que los intendentes debieron haber hecho fue adecuar y levantar los caminos para soportar mejor este pronóstico de inundación. Lamentablemente se hizo muy poco, casi nada”, dijo.

También criticó la lentitud en las obras hidráulicas. “En la provincia se habló de avanzar con obras de limpieza de canales, pero es muy poco lo que se ha hecho. Ya, sobre la fecha que estamos, es muy poquito lo que se puede incidir”, sostuvo. Reclamó mayor celeridad en la continuidad de la obra del río Salado y en intervenciones menores que mejoren el drenaje.

Desde Carbap remarcan que la red vial rural fue pensada hace más de un siglo y que, en muchos casos, los caminos quedaron por debajo del nivel de los campos. “Tenemos que empezar a repensar esta red vial rural. Los caminos se pensaron hace 100 años, están gastados y en muchos casos quedaron por debajo del nivel de los campos. Hay que pensar en una reconstrucción seria”, planteó Ginestet.

El dirigente también apuntó a la administración de los recursos: con los intendentes más cortos de fondos, la tasa vial muchas veces se destina a otros fines, lo que agrava el problema. El temor es que, si el Niño trae las precipitaciones pronosticadas, muchos caminos queden intransitables, complicando la siembra, el traslado de insumos y, sobre todo, la comercialización de la cosecha.

Mientras los meteorólogos consolidan su pronóstico, en el campo bonaerense se preparan para enfrentar el mismo escenario de años anteriores: exceso de agua, infraestructura insuficiente y la sensación de que, una vez más, la solución terminará dependiendo del ingenio y el esfuerzo de cada productor.

← Volver al blog