La economía argentina en su punto de inflexión rumbo a 2027
Con Milei compitiendo contra sí mismo y una caída en su imagen positiva, el empleo, la recesión en las pymes y el RIGI marcan el cruce entre pasado y futuro. Qué dice el círculo rojo y cómo impacta en el bolsillo de los argentinos.
El punto de inflexión ya llegó. Ese instante en el que el pasado se cruza con el futuro y la sociedad, los inversores, los empresarios y los sindicatos comienzan a mirar al Gobierno a través del prisma de la próxima elección. El dólar, los vencimientos de deuda, el riesgo país y las jugadas preventivas del equipo económico vuelven a escena con fuerza.
Según la última encuesta de Giaccobe & Asociados, el 58,9% de los argentinos considera que la situación económica está empeorando. Por primera vez en ese relevamiento mensual, el gobernador bonaerense Axel Kicillof lidera la imagen positiva con 36,7%, seguido por Patricia Bullrich (34,5%) y Javier Milei (33,9%). No se trata de un crecimiento de Kicillof, sino de una caída clara del Presidente. También sorprende el repunte de la diputada de izquierda Myriam Bregman, que en algunos sondeos supera los 15 puntos de imagen positiva.
La brecha entre la macro y la micro es lo que más enoja al oficialismo. Según Aresco, el 41% de los argentinos se desvela por el trabajo y el 17% por la inflación. El empleo se convirtió en el eje central de las preocupaciones. En mayo cerraron 2.371 empresas respecto del mes anterior, lo que acumula 30.633 compañías menos desde diciembre de 2023, una caída del 6% que representa la mayor para los primeros dos años y medio de una gestión presidencial en las últimas dos décadas, según el Monitor Mensual de Empresas de Fundar.
Un empresario pyme de una marca conocida a nivel nacional lo resume sin filtro: “No voté ni votaría al kirchnerismo, pero eso no implica que me esté yendo bien. Estamos pensando en pedir el concurso de acreedores. Tuve que suspender a gran parte del personal porque no vendo nada”.
El Presidente no miente cuando cita los datos del Indec sobre consumo privado y PBI. Pero el aumento del gasto en servicios esenciales —luz, gas, transporte y alquileres— por la quita de subsidios infla esas cifras sin que el ciudadano de a pie lo sienta como un “consumo” real. La economía digital, pese al boom de Mercado Libre, representa solo el 18% de las operaciones totales según la Cámara Argentina de Comercio Electrónico. No reemplaza a la economía real.
Las pymes representan el 98% de las empresas del país y generan el 47% del empleo registrado. Más del 46% de ellas se siente amenazada por las importaciones, según Abeceb. El comercio explica el 21% del empleo total, la industria el 12% y la construcción y la administración pública, 9% cada una. Un exministro macrista lo plantea con crudeza: “Con minería, petróleo y gas llegarán los dólares, pero no alcanzará para puestos de trabajo”.
Como contrapartida, el Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI) se consolida como motor estratégico. Ya reúne 44 proyectos por casi US$200.000 millones. Esta semana se destacó el anuncio de YPF para su proyecto integrado de GNL por US$51.000 millones, la mayor inversión privada de la historia argentina bajo ese marco.
Los inversores extranjeros advierten que los dólares acumulados durante esta gestión pueden convertirse en un riesgo si cambia el signo político. Por eso, lo que ocurra en los próximos meses en percepción y actividad será clave. Milei, mientras tanto, redobló sus críticas a Kicillof, a quien llamó “comunista” y responsable de que Buenos Aires no crezca.
Sin embargo, los números de la provincia son elocuentes. Según el Observatorio del CEPA, entre noviembre de 2023 y marzo de 2026 se perdieron 85.299 empleos registrados en Buenos Aires, el 25% del total nacional. La provincia, que concentra el 38% del electorado, muestra un desempeño por debajo de la media en la mayoría de los indicadores.
En los foros empresarios circula la misma pregunta: ¿lanzarán algún plan para reactivar el consumo o alguna medida electoralista? La respuesta que llega desde el oficialismo es terminante: no. Milei está convencido de “morir con las botas puestas” con su plan de eliminar la inflación para siempre, avanzar con la reforma del Banco Central, mantener el déficit cero, impulsar las políticas de Capital Humano y las desregulaciones en marcha. Confía en que eso reactivará el motor, relanzará los créditos hipotecarios y acelerará las licitaciones de infraestructura.
La economía argentina entró, sin dudas, en su punto de inflexión de cara a 2027. El reloj de arena se dio vuelta. Ahora solo resta ver hacia qué lado cae la arena.