Economía

El Gobierno habilitó créditos en dólares para empresas que no generan divisas

Mediante el DNU 736/2026 se modificó el régimen para que los bancos puedan usar hasta el 15% de sus depósitos en dólares para financiar a firmas de industria, construcción y comercio con ingresos en pesos. La medida busca destrabar fondos inmovilizados y potenciar la inversión privada.

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Créditos en dólares para empresas: oportunidades de la flexibilización y los riesgos que trae

El Gobierno nacional oficializó la flexibilización de los créditos en dólares para empresas que no generan ingresos en moneda extranjera. La medida, anunciada el día anterior por el ministro de Economía Luis Caputo, quedó plasmada en el DNU 736/2026 publicado el pasado viernes en el Boletín Oficial.

Hasta ahora, los bancos solo podían destinar los depósitos en dólares a prestatarios vinculados directa o indirectamente con el comercio exterior. Con el cambio, las entidades financieras podrán utilizar parte de esos fondos para otorgar préstamos a otras personas jurídicas, incluso si sus ingresos habituales son en pesos. Sectores como la industria, la construcción y el comercio podrán acceder a este tipo de financiamiento.

El límite es claro: los préstamos a estos nuevos clientes no podrán superar el 15% de los depósitos en dólares de cada banco. Además, se establecen exigencias adicionales de capital (125% del requerimiento habitual) y los bancos deberán evaluar la capacidad de repago de las empresas ante distintos escenarios de variación del tipo de cambio.

Según los datos que acompañan el decreto, al 30 de junio los depósitos privados en moneda extranjera alcanzaban los u$s39.336 millones, mientras que los préstamos al sector privado sumaban u$s23.716 millones. Una porción relevante de esa diferencia permanece inmovilizada o depositada en el Banco Central con rendimientos bajos o nulos. El objetivo oficial es canalizar esos recursos hacia proyectos de inversión y producción.

La normativa mantiene la posibilidad de constituir depósitos en dólares en cuentas a la vista y a plazo, pero amplía el destino de esos fondos. Ahora el BCRA deberá reglamentar las condiciones prudenciales y los límites operativos concretos.

Durante los primeros siete meses de 2026, el Banco Central compró u$s13.300 millones, superando el objetivo anual de u$s10.000 millones. Al cierre del primer trimestre, el sector privado no financiero acumulaba activos externos por u$s262.014 millones. La flexibilización busca que una parte de esos dólares depositados en el sistema se transforme en crédito productivo.

Las entidades financieras deberán realizar un análisis riguroso de cada operación, considerando los riesgos cambiarios. Aunque no se trata de una apertura irrestricta, la medida representa un cambio significativo en la regulación cambiaria vigente desde el decreto 905/02.

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