Política

Del ningunismo al centro vacío: la sociedad argentina que huye de la grieta

El Observatorio Pulsar de la UBA reveló que el 63% de los argentinos tiene poco o ningún interés en la política y el 42% no se siente identificado con ningún partido, la cifra más alta desde que se mide el fenómeno. Un diagnóstico sobre el ascenso del “ningunismo centrista” y qué puede pasar de acá a 2027.

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Del ningunismo al centro vacío: la sociedad argentina que huye de la grieta
Canal Abierto (cooperativa)

El Observatorio Pulsar de la Universidad de Buenos Aires presentó la primera parte de su estudio Creencias Sociales 2026, un relevamiento nacional que deja un diagnóstico claro y preocupante: la sociedad argentina alcanzó su punto más alto de desinterés y desafección hacia la política partidaria.

Según los datos relevados entre mayo y junio de este año sobre una muestra de 1.252 casos, el 63% de los argentinos declara tener poco o ningún interés en la política. Se trata de un salto de 18 puntos porcentuales respecto del año anterior y la cifra más elevada desde que el observatorio inició la serie de mediciones.

En paralelo, el 42% asegura no sentirse identificado con ningún partido o espacio político, también récord histórico. En 2023 ese porcentaje era del 37% y en 2024 del 25%. La escalada es sostenida y ya no parece un dato coyuntural.

Facundo Cruz, coordinador general del Observatorio Pulsar y politólogo de la UBA, lo define como el ascenso del ningunismo centrista. “No se sienten representados por ninguna de las opciones vigentes y al mismo tiempo se autoposicionan en el centro, como un lugar de refugio”, explicó en diálogo con Canal Abierto.

Un fenómeno transversal

Los ningunistas no son un grupo marginal ni concentrado en un solo sector. El informe los describe como transversales al género, la edad y el nivel educativo. Tienen posiciones claras sobre la realidad, pero no encuentran en el vocabulario ni en las categorías de la política actual un espejo donde reconocerse.

En la escala ideológica que va de 1 (izquierda) a 10 (derecha), el promedio general de autoubicación de los argentinos es de 5,3, exactamente en el centro. Los ningunistas se ubican en 5,1. Para comparar: los simpatizantes de La Libertad Avanza se posicionan en 7,5, los de Juntos por el Cambio en 6,7 y los del peronismo en 3,8.

El centro aparece entonces como una zona de refugio para quienes no quieren formar parte de las divisiones que propone el ecosistema político actual. No es una sociedad radicalizada, sino una que huye de los extremos y de las etiquetas identitarias.

Demanda versus oferta

Cruz advierte que estos números no deben leerse como el fin definitivo de la grieta. “Estos datos nos están brindando información sobre la demanda que tiene la sociedad en términos político-electorales. Hay que ver cómo reacciona la oferta”, señala.

El escenario es dinámico. De acá a las elecciones generales de 2027, el ningunismo podría disolverse si algún espacio (nuevo o existente) logra ocupar ese centro vacante y generar identificación real. Mientras eso no ocurra, el “ningunismo centrista” puede convivir perfectamente con una grieta que sigue latiendo en el nivel de la oferta política.

Tolerancia en lo cotidiano, desconfianza en abstracto

A pesar de la distancia con la política partidaria, esa desafección no se traduce en conflictos en la vida diaria. El 82% considera que no se puede saber si una persona es buena o mala por sus opiniones políticas. El 70% aceptaría estar en pareja con alguien de ideas opuestas y solo el 26% se molestaría por tener vecinos de otro partido.

La política, según el informe, no parece ser una identidad lo suficientemente fuerte como para ordenar amistades, parejas o vecindades. Sin embargo, esta tolerancia puede ser tanto signo de madurez democrática como síntoma de una despolitización profunda.

Donde sí aparece la desconfianza es en abstracto: el 71% cree que, en general, no se puede confiar en la mayoría de las personas. La desconfianza vive en la idea de “los demás”, no en los vínculos concretos.

Una moralidad selectiva guiada por el bolsillo

El estudio también exploró los límites de la tolerancia frente a distintas transgresiones. El resultado muestra una moralidad pragmática y económica. Comparar ropa falsificada es aceptable para el 56% y ver series por plataformas piratas lo es para el 51%. En cambio, el rechazo es abrumador ante la corrupción, el daño a terceros o la ruptura de normas básicas: votar a cambio de dinero es rechazado por el 91%, la infidelidad por el 85% y cruzar un semáforo en rojo por el 84%.

No es una sociedad indiferente a las normas, sino una que aplica una moral selectiva: lo que beneficia el bolsillo propio y no daña directamente a otro se vuelve más tolerable.

Pertenencias débiles

El cuadro se completa con niveles muy bajos de participación comunitaria: solo el 16% participa en grupos religiosos, 15% en clubes deportivos, 14% en organizaciones de ayuda social, 5% en agrupaciones políticas y 4% en sindicatos.

“Hay posiciones, valores y fronteras morales, pero pocos espacios de pertenencia capaces de convertirlos en experiencia colectiva”, resume el informe. Más que despolitizada en sus contenidos, la sociedad parece desconectada de las instituciones que tradicionalmente articulaban esos contenidos.

El primer informe de Creencias Sociales 2026 deja un desafío claro para el sistema político: el ningunismo no es una ideología, sino un dato sobre la demanda. Su futuro depende de que la oferta, con liderazgos, propuestas y relatos concretos, salga a buscar a esos millones de argentinos que hoy se sienten huérfanos de representación. La grieta no desapareció; simplemente espera a ver quién ocupa el centro que hoy parece vacante.

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