Salarios en picada: junio volvió a mostrar retroceso en el sector privado formal
El poder adquisitivo de los trabajadores registrados cayó un 0,9% en junio y ya se encuentra por debajo de los niveles de noviembre de 2023, según datos oficiales. La contracción acumulada profundiza la tendencia negativa que se viene registrando desde hace meses.
El poder adquisitivo de los trabajadores del sector privado formal volvió a retroceder en junio de 2026. Según un informe oficial, los salarios reales cayeron un 0,9% respecto al mes anterior, lo que profundiza la contracción observada en mayo, que había sido del 2,9%.
Con este nuevo dato, el salario real del sector privado registrado se ubica ahora por debajo del nivel que tenía en noviembre de 2023. La tendencia a la baja se mantiene firme a pesar de la desaceleración inflacionaria que el Gobierno destaca como uno de sus principales logros.
El informe, publicado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), muestra que la pérdida de poder adquisitivo no es un hecho aislado sino parte de una trayectoria más larga. Desde hace varios meses, los ajustes salariales vienen quedando sistemáticamente por detrás de la evolución de los precios, aunque en los últimos meses la brecha se redujo.
En criollo: aunque la inflación viene bajando, los sueldos no logran recuperarse al mismo ritmo. Esto significa que, mes a mes, con el mismo salario se puede comprar menos que antes. Y junio no fue la excepción.
El retroceso de junio se suma a la fuerte caída que se registró durante los primeros meses del año, cuando la devaluación y el salto inflacionario pulverizaron el poder de compra de los ingresos. Aunque en los últimos trimestres la inflación mensual bajó sensiblemente, los salarios reales todavía no han logrado reponer lo perdido.
Según el mismo informe, el salario real promedio del sector privado formal en junio se ubicó en torno a un 8% por debajo del nivel prepandemia, y más de un 15% por debajo del pico alcanzado en 2015, ajustado por inflación.
Este dato cobra especial relevancia en un contexto donde el consumo interno sigue siendo uno de los principales motores —o frenos— de la actividad económica. Con menos plata en el bolsillo de los trabajadores registrados, que representan la columna vertebral del mercado interno, el rebote de la economía se vuelve más lento y frágil.
Desde el sector sindical ya se vienen escuchando reclamos por paritarias que permitan recuperar terreno perdido. Sin embargo, las empresas —especialmente las pymes— argumentan que el costo laboral sigue siendo alto en un escenario de actividad deprimida y créditos caros.
La realidad es más aburrida: no hay magia. Si los salarios reales siguen cayendo, el consumo se contrae, las empresas venden menos y se genera un círculo vicioso difícil de romper. Por ahora, los números oficiales confirman que, al menos hasta junio, ese círculo no se había roto.