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Mundial 2026: ¿la economía puede predecir quién levanta la copa?

Un modelo de M&G que combina PBI, inflación, población y ranking FIFA genera predicciones sobre el rendimiento de las selecciones en el Mundial 2026. Analizamos qué tan confiable es usar variables macroeconómicas para pronosticar resultados futbolísticos.

Publicado el 1 de julio de 2026, 08:55 hs

Gráfico con banderas de selecciones y curvas de datos económicos superpuestas sobre un estadio de fútbol
Ámbito — Economía

El Mundial 2026 ya genera debates. Mientras algunos analizan planteles, lesiones y sorteos de grupos, otros miran números más fríos: PBI, inflación, población y estabilidad macroeconómica. Un modelo desarrollado por la gestora británica M&G combina estos datos con el ranking FIFA para proyectar cómo les irá a las selecciones. La pregunta es obligada: ¿puede la economía predecir resultados deportivos?

El modelo de M&G

El enfoque no es nuevo. Desde hace años existen estudios que correlacionan variables socioeconómicas con el éxito deportivo. Lo que propone M&G es actualizar esa lógica con datos más recientes y aplicarla específicamente al próximo Mundial, que se jugará en Estados Unidos, México y Canadá.

Según el modelo, las selecciones de países con mayor población, mayor PBI per cápita, menor inflación y mayor estabilidad económica tienden a tener mejores desempeños. El ranking FIFA sigue siendo la variable más fuerte, pero los indicadores macro le agregan un matiz interesante.

Qué dice la evidencia histórica

Si miramos hacia atrás, la correlación existe pero es imperfecta. Brasil y Alemania, potencias tanto deportivas como económicas (al menos en el contexto del fútbol), suelen aparecer bien ubicadas. Países con economías más pequeñas o inestables suelen tener rendimientos más irregulares, aunque hay excepciones notables.

Uruguay, por ejemplo, ha logrado resultados desproporcionados a su tamaño poblacional y económico. Croacia hizo lo mismo en los últimos mundiales. Argentina ganó el Mundial 2022 pese a atravesar una inflación altísima. Estos casos muestran los límites del modelo: el talento individual, el entrenador, la motivación y un poco de suerte siguen siendo factores decisivos.

Los casos latinoamericanos

Para nuestro continente el modelo genera lecturas mixtas. Brasil y Argentina aparecen como claros favoritos según los indicadores combinados. México se beneficia de su tamaño poblacional y su cercanía geográfica con las sedes. Pero países como Chile, Colombia o Perú dependen fuertemente de su ranking FIFA actual y de mejoras en su contexto económico.

La inflación crónica en varios países de la región aparece como un factor negativo en el modelo. La idea subyacente es que la inestabilidad económica puede afectar la inversión en infraestructura deportiva, la formación de juveniles y hasta la concentración de los jugadores.

Por qué la correlación no es causalidad

Aquí es donde hay que poner un signo de pregunta grande. Que dos variables se muevan juntas no significa que una cause la otra. Un país con buena economía puede invertir más en deporte, sí. Pero también puede pasar que un país con tradición futbolera genere buenos jugadores independientemente de su PBI.

Además, el fútbol tiene una característica que lo hace distinto a otros deportes: es de bajo costo relativo. Con una pelota y un terreno se puede jugar. Eso explica por qué naciones con recursos limitados han podido brillar históricamente.

Qué esperar para 2026

Según las proyecciones iniciales del modelo de M&G, los favoritos siguen siendo los de siempre: Brasil, Francia, Inglaterra, Argentina, Alemania y España. El dato interesante es que Estados Unidos aparece mejor posicionado que en otros modelos puramente futbolísticos, gracias a su enorme PBI y población.

México también se ve favorecido por ser coanfitrión y por sus indicadores macro. Canadá, en cambio, necesitaría una mejora importante en su ranking FIFA para que los números económicos lo ayuden de verdad.

El veredicto

La economía ayuda a explicar parte del éxito futbolístico, pero no lo determina. Es una variable más, útil para entender tendencias de largo plazo pero insuficiente para predecir un partido específico o incluso el campeón de un torneo.

Como siempre en fútbol, la realidad en la cancha suele ser más compleja que cualquier modelo. Un gol en el minuto 90, una expulsión, un penal dudoso o simplemente que “la pelota no entra” pueden torcer cualquier pronóstico basado en datos macroeconómicos.

El modelo de M&G es interesante como ejercicio intelectual y como herramienta para entender por qué algunas naciones dominan el deporte durante décadas. Pero si querés apostar, quizá sea mejor mirar la forma actual de los equipos, el calendario de eliminatorias y el sorteo de grupos que confiar ciegamente en el PBI.

Al final, el fútbol sigue siendo uno de los pocos terrenos donde un país de 3 millones de habitantes puede soñar con ganarle a una potencia de 200 millones. Y eso, afortunadamente, ningún modelo económico lo puede cambiar del todo.

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