Comenzó el juicio a Emilio Parodi, ex jefe de Molinos Río de la Plata, por complicidad con la dictadura
El empresario está acusado de colaborar en los secuestros y desapariciones de tres obreros de la planta de Avellaneda. El debate oral, que había sido postergado desde abril, inició este mediodía en los tribunales federales de Buenos Aires.
Este mediodía comenzó en los tribunales federales de Buenos Aires el juicio oral contra Emilio Jorge Parodi, ex directivo de Molinos Río de la Plata, acusado de haber colaborado con la última dictadura militar en los secuestros y desapariciones de tres obreros de la planta de Avellaneda.
Parodi enfrenta cargos por su presunta participación en crímenes de lesa humanidad cometidos contra trabajadores de la empresa durante el terrorismo de Estado. Los tres obreros continúan desaparecidos desde la década del 70, y la causa investiga el rol activo que habría tenido el entonces jefe en la represión dentro de la fábrica.
El debate oral había sido programado originalmente para abril de este año, pero por diversas razones procesales se postergó hasta este 10 de septiembre de 2026. La acusación sostiene que Parodi facilitó información y permitió el ingreso de fuerzas de seguridad a la planta para detener a los empleados que eran considerados “subversivos”.
Este tipo de juicios por complicidad empresarial son clave para entender la dimensión económica y corporativa del plan sistemático de desaparición de personas. En los últimos años se avanzó en varias causas que involucran a directivos de grandes empresas que operaban durante la dictadura, revelando un entramado que iba más allá de las fuerzas armadas.
La planta de Molinos en Avellaneda era uno de los centros industriales más importantes del conurbano sur. Los trabajadores organizados en comisiones internas y sindicatos denunciaban condiciones laborales y participaban activamente en reclamos. Según la investigación, esa militancia fue el motivo por el que fueron señalados y luego secuestrados.
Los familiares de las víctimas y organismos de derechos humanos acompañan el proceso con expectativa. Para ellos, el juicio representa un paso más en la búsqueda de verdad y justicia, no solo sobre lo ocurrido con sus seres queridos sino sobre el rol de los sectores económicos en el golpe de 1976.
El proceso se desarrolla bajo la figura de delitos de lesa humanidad, por lo que es imprescriptible. Se espera que durante las próximas semanas declaren testigos, peritos y sobrevivientes que puedan aportar detalles sobre el funcionamiento interno de la empresa en aquellos años oscuros.
Este caso vuelve a poner en discusión hasta qué punto las grandes corporaciones argentinas fueron cómplices activos o pasivos del régimen militar. Las pruebas recolectadas en la instrucción incluyen documentos internos, testimonios y cruces de información con otras causas que ya tuvieron sentencia.
La sociedad argentina sigue mirando con atención estos debates. Cada vez que se abre un juicio por complicidad empresarial, se reaviva el debate sobre memoria, verdad y la necesidad de seguir iluminando los rincones aún impunes de la historia reciente.