Alimentos en barrios populares subieron más que la inflación en julio
La canasta básica en los barrios del conurbano bonaerense aumentó 2,6% en julio, por encima del 2,1% de inflación oficial, y acumuló 20,4% desde diciembre. El IBP del ISEPCI muestra que los más vulnerables pagan el golpe más fuerte.
En julio de 2026, los alimentos volvieron a encarecerse más en los barrios populares que en el promedio general de la economía. Según el Índice Barrial de Precios (IBP) que elabora el Instituto de Investigación Social, Económica, Política y Ciudadana (ISEPCI), la canasta básica alimentaria en esos territorios llegó a costar $647.880,46, un 2,6% más que en junio.
Ese incremento superó claramente la inflación oficial del 2,1% informada por el INDEC. En lo que va del año, la brecha se mantiene: mientras la inflación acumulada hasta julio fue del 19,3%, en los barrios populares el aumento de los alimentos alcanzó el 20,4% desde diciembre de 2025.
El dato no es menor. En los sectores de menores ingresos, el gasto en comida representa más del 60% del presupuesto familiar. Cualquier punto de diferencia en el aumento de precios se traduce directamente en menos cantidad de alimentos en la mesa o en mayor esfuerzo para llegar a fin de mes.
El IBP releva precios en comercios de cercanía de 20 distritos del conurbano bonaerense, donde las familias suelen comprar fiado, en cantidades pequeñas y sin acceso a grandes cadenas que a veces ofrecen mejores precios. Esa dinámica hace que los aumentos se sientan con más fuerza.
Desde el ISEPCI advierten que la diferencia entre el índice barrial y el IPC nacional se viene repitiendo en los últimos meses. Los productos que más empujaron la suba en julio fueron el pan, la carne, los lácteos y algunos vegetales de estación que sufrieron fuertes ajustes.
Esta brecha persistente agrava la situación de las familias que ya venían golpeadas por la pérdida de poder adquisitivo acumulada desde hace años. En muchos casos, significa elegir entre pagar servicios o garantizar las comidas diarias.
Según informó Tiempo Argentino, el estudio confirma que la inflación no afecta a todos por igual: cuanto más bajo es el ingreso, más se siente el impacto de los aumentos de los bienes esenciales.
El fenómeno no es nuevo, pero sigue sin encontrar una respuesta estructural. Mientras los números oficiales muestran una desaceleración de la inflación, en los barrios la realidad cotidiana sigue siendo otra.