Economía

Salarios registrados perdieron 3% de poder adquisitivo en el último año

Según datos del INDEC, los haberes del sector formal cayeron en términos reales a pesar de la suba de junio. La inflación acumulada volvió a superar los ajustes salariales.

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Una carpeta previsional lisa junto a anteojos y un bastón en un escritorio contable con papeles sin texto, plano medio documental, perspectiva natural

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) publicó este mes el Índice de Salarios correspondiente a junio de 2026. Los datos revelan que, si bien en ese mes puntual los salarios registrados subieron un 2,4% frente a una inflación del 1,9%, en los últimos doce meses los haberes perdieron 3% de poder adquisitivo.

La mejora mensual se explicó principalmente por el aumento del 3,4% en el sector público, que compensó las subas más moderadas del sector privado. Sin embargo, esta recuperación puntual no alcanza a revertir la tendencia anual: la inflación acumulada en el último año fue superior al crecimiento de los salarios formales.

Según el informe oficial, el Índice de Salarios general (que incluye registrado y no registrado) mostró una variación positiva en junio, pero el acumulado del año sigue reflejando una pérdida de poder de compra para los trabajadores en relación de dependencia.

Este dato cobra relevancia en un contexto de ajuste fiscal y desaceleración inflacionaria que, si bien logró bajar los índices mensuales, no se tradujo aún en una recomposición real de los ingresos. Los analistas coinciden en que la recuperación del salario real será uno de los principales desafíos para los próximos meses.

El sector privado registrado, que representa la mayor parte del empleo formal, mostró incrementos más modestos que el público, lo que explica en parte la brecha persistente entre inflación y salarios. En términos prácticos, esto significa que un trabajador formal que ganaba el equivalente a $1.000.000 en agosto de 2025 hoy necesita alrededor de $1.030.000 solo para mantener el mismo poder de compra, sin contar aumentos de tarifas, alquileres y otros gastos que suelen correr por encima de la inflación oficial.

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