Los medicamentos en Argentina triplican los precios internacionales
Un estudio revela que el 90% de los remedios comunes son más caros localmente, con sobreprecios de hasta 6 veces en tratamientos crónicos como levotiroxina, atorvastatina y metformina. El impacto en el bolsillo de los argentinos es cada vez mayor.
Un informe reciente expone una realidad que muchos argentinos ya sienten en el bolsillo: los medicamentos de uso frecuente en el país son más caros que en el exterior en el 90% de las comparaciones, con un sobreprecio mediano de 3,1 veces.
Los datos, que surgen de un análisis comparativo con mercados internacionales, muestran diferencias abismales en tratamientos crónicos de alto consumo. La levotiroxina, usada para problemas de tiroides, cuesta en Argentina US$ 19,3 por mes, frente a US$ 3,1 en el promedio internacional. La atorvastatina, clave para el colesterol, sale US$ 43,1 contra US$ 8. Y la metformina, indicada para diabetes, se ubica en US$ 26,1 versus US$ 5,3.
Estas brechas se producen en un contexto de desregulación progresiva del sector salud. Desde la eliminación de controles de precios y la liberalización de importaciones, el mercado local quedó expuesto a dinámicas que no siempre benefician al consumidor final. Las farmacias y laboratorios justifican los valores por costos logísticos, impuestos y regulaciones locales, pero el estudio pone en duda esa ecuación.
El impacto es especialmente duro para quienes dependen de tratamientos prolongados. Una persona que toma atorvastatina a diario puede estar pagando más de cinco veces lo que costaría en otros países. En términos de poder adquisitivo, la diferencia se agranda aún más: mientras en el exterior estos remedios representan una porción menor del salario mínimo, aquí pueden consumir una parte significativa.
Según el análisis, solo en el 10% de los casos los precios argentinos resultan competitivos. El resto muestra variaciones que van desde 1,5 veces hasta más de 6 veces el valor internacional. Esto afecta no solo a particulares sino también al sistema de salud público y a las prepagas, que terminan trasladando los costos a cuotas y coberturas.
Expertos consultados por Tiempo Argentino señalan que la falta de mecanismos efectivos de control y la concentración del mercado en pocas cadenas y laboratorios explican gran parte del fenómeno. La desregulación, pensada para aumentar la competencia, no habría logrado bajar los precios al nivel esperado.
Ante esta situación, muchas familias recurren a comprar en países limítrofes, a través de familiares o directamente en farmacias online internacionales (cuando es posible). Sin embargo, esta alternativa no está al alcance de todos y genera riesgos de calidad y continuidad de tratamiento.
El dato llega en un momento en que el acceso a la salud se discute con fuerza. Con la inflación aún latente y los salarios estancados, el costo de los medicamentos se convierte en un factor más de vulnerabilidad para sectores medios y bajos. La pregunta que queda abierta es si medidas de mayor transparencia y competencia real podrían corregir estas distorsiones sin volver a un esquema de regulaciones rígidas.